Lo que no se ve

Muchos aficionados le han reclamado a la selección que jugaron mal. Los propios futbolistas peruanos también lo han reconocido. Eso es algo hidalgo, pero no por eso deja de ser cierto. Perú no funcionó ante Colombia y bien nos pudo costar la eliminación.

Los mejores partidos de Perú fueron y sobre todo en la segunda parte, ante Paraguay y Ecuador. Coincidentemente ambos fueron de visitante, donde la presión es menos para una selección como la nuestra.

Hace 20 años, también Perú estaba a un paso de clasificar y Chile nos goleó 4-0. Esa selección tuvo poco fortalecimiento mental y el clima tan agresivo de nuestros vecinos terminó por asustar a más de uno.

Esta vez, creo que nuestros jugadores no se asustaron, sino que tenían mucha ansiedad. Veían por el clima tan triunfalista de los aficionados, como una obligación no solo a ganar sino también a jugar bien.

Eso traicionó a más de uno que no está acostumbrado a jugar una final y ganarla. Quizás Guerrero y Rodríguez podían superar esa ansiedad (no es casualidad que eran los mejores), pero al resto se le hizo un nudo en la garganta.

Claro son profesionales y deberían poder controlar el nerviosismo. Pero fácil es decirlo. Los nervios aparecen más, en la medida que uno no esté habituado con el tema.

Perú no está habituado a las finales y por eso apareció este síntoma en la mayoría de los jugadores. Y ojo que lo mismo pudiera suceder ante Nueva Zelanda ya que es también una final.