Le llegó la hora a Urresti

1).-El Poder Judicial decidió abrirle juicio oral al general (r) Daniel Urresti por el caso del asesinato del periodista Hugo Bustíos perpetrado en 1988 en Huanta. Como se sabe, el locuaz exministro del Interior aspira a ser candidato presidencial en el 2016 por el Partido Nacionalista (PN). Y ha declarado “Yo soy inocente hasta que el Estado demuestre lo contrario”. Sin embargo, no ha reparado que en el artículo 33 del estatuto del PN para poder postular a un cargo por elección popular, se exige “…no tener proceso penal pendiente”. Por lo tanto, se acabó la treta de su candidatura y ahora tendrá que afrontar el juicio simplemente como el excapitán “Arturo”, jefe de inteligencia (S2) del batallón contrasubversivo de Huanta.

2).- Y, también, se acabó la otra treta de presentarse como una víctima “del acoso de las ONG de los derechos humanos”, y que sin recursos económicos para afrontar un supuesto desigual combate, tuvo que subastar en el programa Punto Final de la TV, en un acto indigno de un general, la espada de oficial que se le entregó cuando se recibió como alférez del ejército de Bolognesi. Esta segunda treta quedó al descubierto cuando fue encontrado veraneando en una casa alquilada en el exclusivo balneario de Asia, por la que pagaba un alquiler de US $ 2,000 mensuales.

3).- Para el juicio oral que se avecina, habría que recordar que la Directiva Nº1-PE-DI, de 1986, ordenaba en la página 22: “Prohibir el acceso de periodistas, reporteros, fotógrafos, etc, de los medios de comunicación social, en aquellas áreas donde el accionar subversivo se muestre muy activo”. Así, pues, Hugo Bustíos, reportero de Caretas, era alguien que no podía pasar inadvertido por el capitán “Arturo”, jefe de inteligencia (S2) del batallón, como ha sido la coartada del actual procesado.

4).- En la estrategia contrasubversiva el 80% eran acciones de Inteligencia y el 20% de Operaciones, lo que desmiente que el capitán “Arturo” solo tenía un efectivo que dizque lo ayudaba a recortar las noticias de la prensa local. En realidad, el S2 era el coordinador de los efectivos de inteligencia de las cuatro bases dependientes del cuartel de Castropampa. También era el coordinador con los aparatos de inteligencia de la GC+PIP+GR. Muchas veces el S2 salía a patrullar acompañado de un “arrepentido” que señalaba la casa donde vivía un sospechoso de colaborar con el terrorismo. Y cuando se quedaba en el cuartel, también supervisaba los interrogatorios.