Las tres mitades de PPK

La reciente encuesta nacional urbano-rural de El Comercio-Ipsos indica que el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha perdido en seis meses la mitad de la aprobación que tenía en setiembre del 2015. De 63 por ciento que tenía entonces ha bajado a 32 por ciento.

El primer mandatario conserva a su favor, por otra parte, la mitad, el 53 por ciento de los encuestados de la clase socioeconómica A, es decir, de los ricos. No es ese gran consuelo si se precisa que en el nivel B recibe 39 por ciento de desaprobación; en el C –ampliamente mayoritario–, 31; en el D, 26 y en E, 31.

El sondeo de El Comercio-Ipsos se realizó entre el 15 y el 17 de marzo, cuando había ya empezado la catástrofe natural que nos azota que obligó, el 15 de marzo, al Congreso a suspender la interpelación al vicepresidente de la República y ministro de Transportes Martín Vizcarra por el caso del aeropuerto de Chinchero.

Curiosamente, Vizcarra, defensor de Chinchero, obtiene apenas 30 por ciento de aprobación y 46 por ciento de desaprobación; pero un abrumador 84 por ciento opina que el aeropuerto debe construirse. Sorprende esa tendencia, porque hay un cúmulo de razones éticas, técnicas y de seguridad y no solo las adendas, que deberían impedir esa obra.

Esa valoración mayoritaria ocurre en días en que la catástrofe de huaicos, lluvias, carencia de agua potable, quiebre de puentes, destrucción de viviendas y ciudades, exhiben la sin razón del dicho: roba, pero hace obra. El alcalde, el gobernante, que roba facilita la obra mal hecha.

En las redes sociales se ha exhibido, a escala nacional e internacional, el caso del Puente Balta, inaugurado en 1869, frente al Puente de Solidaridad que une los distritos de San Juan de Lurigancho y El Agustino, inaugurado por el alcalde Luis Castañeda en el 2010. Durante siglo y medio, el Puente Balta ha resistido las embestidas del Rímac. El Solidaridad se ha resquebrajado a los siete años por insuficiente cimentación de las bases y carencia de protección de concreto.

Muchos otros puentes mal hechos a causa de “roba, pero hace obra”, se han venido abajo. El problema de la corrupción es tan fuerte como una torrentada: destruye hogares, pueblos, empleos, vidas. El incólume Puente Balta nos dice con firmeza: “No elijas ni reelijas al que roba. Él pone en peligro tus bienes y tu existencia.”

Entretanto, hay que reconocer que el gobierno de PPK está haciendo esfuerzos por enfrentar y paliar la tragedia inmensa. Y ha surgido un oleaje de solidaridad que nos redime como ciudadanos.

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