La verdad es una aunque el fujimorismo quiera cambiarla

Entre los años 1980 y 2000, el Perú vivió uno de los peores periodos de violencia de su historia. Una de las regiones más afectadas por dicha violencia fue Ayacucho. Es en dicha región que mujeres valientes como “Mamá” Angélica deciden formar, en 1983, la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP). Dichas mujeres habían sufrido la violencia de forma directa o habían perdido a algún familiar en manos de la violencia terrorista o incluso por acción de las Fuerzas Armadas.

El año 2005, en el local de la ANFASEP, por iniciativa de dicha organización y con apoyo de la sociedad civil, se funda el Museo de la Memoria. Dicho museo tiene como objetivos dar a conocer los acontecimientos históricos ocurridos en los años de violencia además de servir como un espacio de reflexión y reparación simbólica para aquellas y aquellos afectados por dicha violencia. Dicho museo también permite valorar los esfuerzos de ANFASEP en aquellos años, e incluso hasta hoy, para hallar justicia y reparación.

El día 19 de octubre el congresista fujimorista Octavio Salazar, ex general de la Policía Nacional del Perú, lanzó infundadas acusaciones contra las integrantes de ANFASEP afirmando que, en la práctica, hacen apología al terrorismo. Pocos días después miembros de la policía ingresaron al mencionado museo con el supuesto objetivo de recibir información sobre su funcionamiento. El día 24 de octubre la Segunda Fiscalía Penal Supraprovincial de Ayacucho a cargo de la fiscal Karenn Obregón, ha citado a la presidenta de ANFASEP, Juana Carrión, para que declare por una investigación que se enmarca en la legislación contra el terrorismo. Al parecer las presiones del fujimorismo van dando resultado como parte del objetivo que tienen de cambiar la historia, que perdamos memoria y que sean ellos quienes escriban lo que sucedido en el Perú intentando que olvidemos sus crímenes.