La prueba de fuego del Lote 192

“No tengo ninguna duda que la Consulta Previa e Informada del Lote 192, será la prueba de fuego de Ollanta Humala”, escribí en mi columna titulada “El lote 192 o el desafío amazónico” y publicada el domingo 30 de marzo de 2014.

A continuación, en la misma columna, afirmé: “Ollanta Humala, que promulgó la Ley de Consulta 29785 que Alan García había vetado, seguramente no olvidará que la peor derrota política que sufrió el tristemente célebre autor de la teoría del ‘Perro del hortelano’ fue asestado por los pueblos indígenas en Bagua, el 5 de junio de 2009”.

En efecto, el Lote 192 es una prueba de fuego para el presidente Humala, para los pueblos indígenas amazónicos, para el Gobierno Regional de Loreto y su gobernador Fernando Meléndez Celis, para las organizaciones sociales y políticas loretanas, los empresarios e inversionistas tanto de la Amazonía y del resto del Perú que siguen atrapados y perdidos en el túnel sin salida de una economía primaria exportadora, cortoplacista, extractivista, rentista y mercantilista.

Las dádivas, los cantos de sirena, las viejas prácticas maquiavélicas del Estado y las empresas, además de la corrupción, han dividido a las organizaciones indígenas que habitan en el ámbito del Lote 192. Su prueba de fuego será unirse para decidir por la defensa de sus tierras y territorios, por la Amazonía y el país.

Para el gobernador Fernando Meléndez Celis y las organizaciones sociales de Loreto el Lote 192 es también una prueba de fuego. La dispersión y la división, el discurso racista contra los pueblos indígenas, debilita la defensa de los intereses regionales y amazónicos frente un Estado fagocitado por el gran capital y que ha puesto todos los huevos en la canasta del extractivismo y del modelo primario exportador.

El Lote 192 es también una prueba de fuego para el sistema extractivo-mercantil, primario exportador y rentista. El colapso de la economía loretana por el derrumbe de la renta petrolera es, una vez más, una advertencia, una señal de alarma de que el modelo es una hoja de ruta al suicidio económico, social y ambiental.

Cómo es posible que en la capital genética del planeta Tierra, en el reino del agua, de la biodiversidad, se dependa que un solo producto no renovable: el petróleo.

Pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. La prueba de fuego del Lote 192 debe generar una poderosa inflexión y un parteaguas en la Amazonía y todo el Perú.

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