La misma idea, diferentes recursos

Sport Boys y Garcilaso

Boys y Garcilaso presentaron el mismo dibujo táctico (sistema). Sheput en el equipo chalaco y Ramúa en el cusqueño eran los hombres que tenían la misión de generar el ataque. La posición inicial de ambos eran detrás de los puntas (delanteros), Tejada en los locales y Mayora en los visitantes.

Pero ninguno funcionaba. Sheput no “alimentaba” a Tejada. Es decir no le generaba ocasiones de gol al único delantero en punta. Tampoco tocaba con Arroé o Tajima y menos con los de la primera línea de volante Díaz y Ciucci.

Creo que Ramúa entendió mal las indicaciones de Óscar Ibáñez. El argentino jugó como “hombre libre”. Es decir, empezaba detrás de Mayora, pero retrocedía demasiado. Cuando se cumple esa función, un jugador se recoge para tocar en corto con sus compañeros. Pero el “Chapu” prefería el desequilibrio individual.

El argentino se demoraba mucho con el balón y al final lo perdía por querer eludir a rivales. En suma, ninguno de los dos “10” daba la talla. El técnico Viera lo entendió y se dio cuenta que las pocas veces que Arroé se desplazó de la izquierda (donde empezaba) hacia el centro lo hizo mejor que Sheput.

Por eso su cambio fue de Velasco por Sheput. Pero el argentino no jugó como un segundo delantero y ocupó el extremo izquierdo, mientras que Arroé pasó al centro para hacer la función de Sheput.

EN GARCILASO
Por su parte, Ramúa tampoco cumplía la función de armador por agazaparse mucho. Pero el técnico Ibáñez prefirió conservarlo. Hizo ingresar a García y sacó a Tragodara que jugaba en la primera línea de volantes junto a Álvarez. La idea del ex arquero de Universitario era que cuando Ramúa retroceda demasiado y Mayora no tenga a nadie detrás de él, García ocupe ese espacio.

Así lo hizo el exjugador del Municipal y Garcilaso generó dos ocasiones de gol gracias a García.

La idea era buena, pero lo más lógico era sacar a Ramúa y que García juegue de enganche. Al empezar en la primera línea de volantes García tenía que hacer doble recorrido.

Lo más aconsejable era subir a García y poner a alguien más cerca de él para que organice juego corto. Ya en la época de entrenador de la “U” Óscar Ibáñez me generaba dudas.