La misma fórmula, diferentes resultados

PSG y Nápoles

PSG y Nápoles propusieron el mismo sistema y la misma idea táctica. Ambos realizaban un buen partido. Incluso, ambos consiguieron goles rápidos. Pero el resultado fue opuesto. Mientras que el equipo francés aplastó en el marcador a Barcelona. El elenco italiano no pudo sostener el marcador y terminó perdiendo 3-1.

Lo que presentó el elenco parisino es una evolución de lo que hace Diego Simeone con Atlético de Madrid cuando juega con Barza y Real. Contra los catalanes intenta achicar el campo lo más que pueda.

Si bien juega con 4-4-2, uno de los delanteros que generalmente es Griezmann (sobre todo si también juega Torres), baja y se ubica al lado izquierdo.

PSG jugaba con 4-3-3. Pero los dos que iban como extremos Draxler y Di María tenían la obligación de formar una línea de cinco cuando su equipo no tenía el balón. Cavani quedaba como único delantero.

El uruguayo tenía la indicación de no marcar la salida rival. El uruguayo retrocedía metros esperando que si recuperaban el balón, sus compañeros salgan en bloque. Además de esta manera “achicaba” la cancha.

MUCHA DISCIPLINA
PSG nunca jugó al pelotazo, buscando a Cavani que por momentos era el único delantero. Los franceses buscaron el juego estructurado. Cuando no tenía el balón PSG, formaba una línea de cuatro defensores y delante de ellos con un poco de espacio estaban cinco volantes.

Así eran 9 elementos que descendían cuando no tenían el balón. Esos cinco volantes marcaban a los tres mediocampistas del Barcelona: Iniesta, Busquets y Rakitic. Los defensores del Barza tenían libertad con la pelota (PSG no presionaba la salida) pero tenían mucha dificultad para trasladarla a los volantes.

Cada vez que eso ocurría, PSG recuperaba el balón rápido. Como consecuencia, no le llegaba la pelota a los delanteros. Messi retrocedía más de la cuenta en un mediocampo muy poblado. Mientras que Neymar utilizaba su desequilibrio individual, pero no en beneficio del colectivo.

Suárez casi ni participó del partido.

El gol de tiro libre del PSG fortaleció a sus jugadores. El gran trabajo táctico y por ende físico cosechó un gran triunfo. Y es que Barcelona juega siempre de una manera y es previsible, aunque con el talento individual que posee en la mayoría de veces le es suficiente para ganar un partido.

NÁPOLES
Los italianos comenzaron con la misma fórmula 4-3-3. Los dos extremos Insigne y Callejón empezaron muy disciplinados formando una línea de cinco. La diferencia es que Nápoles utilizó a Mertens como centro delantero. Y si bien el belga la viene rompiendo en Italia, no es un hombre en punta natural como sí lo es Cavani.

La otra diferencia es que los dos extremos del Nápoles se fueron cansando de la táctica y ya no formaban la ordenada línea de cinco. La táctica estuvo buena. Nápoles no jugó mal. Solo faltó más sacrifico de los jugadores. En Italia, tiene argumentos para ganar.

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