La ley sin orden

“En el Perú todos vivimos en libertad condicional”, así resume nuestra condición de ciudadanos mi buen amigo Antonio. Me queda claro que de alguna manera todos somos un poco (o tal vez un mucho), culpables y por tanto pasibles de ser juzgados, condenados y por tanto privados de nuestra amada libertad.

Los últimos ardientes sucesos evidencian de manera clara esta culpa nacional. Estando próximo el Censo Nacional debemos tener preparada la respuesta a la pregunta ‘¿De qué nacionalidad es usted? –Respuesta: ¡Culpable!

No hay ley que se cumpla ni tampoco un orden que nos permita analizar con objetividad los hechos, debatir los temas principales, tomar acuerdos y empezar de a pocos a reconocernos como parte de un proyecto nacional. No sucede, ni parece que empezará a suceder en el corto plazo, nada de esto.

En cambio sí podemos comprobar a diario que aquí, en este nuestro país, todos podemos hacer todo lo que no se debe hacer sin que nadie se haga responsable de nada. Y además de no sentir culpa tampoco somos capaces de sentir vergüenza y, menos aún, remordimiento ¿Arrepentirnos? ¡Jamás! Y allí están los hechos repetidos en cuanta galería o local comercial de la ciudad capital (horroriza el imaginar lo que sucede en el Perú profundo).

Día a día vemos a la anomia pasearse muy campante y la vemos y escuchamos responder a la prensa risiblemente sorprendida “¿Y a ustedes los tienen encerrados con candado en esta local?” Respuesta: “No siempre, algunos días no más”.

El señor Ripley sería un fracasado más sumándose a la inmensa minoría de fracasados voluntarios u obligados por “las circunstancias”. La prensa, y con ella la opinión pública, llama trabajadores a quienes dedican una jornada a cambiar etiquetas a zapatillas o a tubos fluorescentes. No se atreve, y tampoco nosotros, a calificar ese “trabajo” como delito, porque eso es lo que es y no “las circunstancias”.

Somos todos culpables por permitirnos vivir sin ley, por hacer la vista gorda al delito, por la inacción, por esperar el resumen noticioso y comentar después el incendio como si se tratara de algo que todos esperábamos y que llegará mañana y también después convertida en otra noticia. Solo eso y nada más.

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