La justicia en tiempos de canibalismo político

Ollanta Humala y Nadine Heredia promovieron una megacomisión en el Congreso para investigar lo actuado por Alan García en su segundo gobierno. Siendo presidente, Ollanta le decía a Alan “panzón” en los mítines en los que anunciaba obras y recibía baños de popularidad.

Alan García contra-atacó con efectividad con el concepto de re-elección conyugal. Algunos expertos piensan que si el Partido Nacionalista hubiera designado a Javier Diez Canseco como presidente de la megacomisión, quizá el destino del líder del APRA hubiera sido distinto.

En contraposición, un sector del nacionalismo articulado a Nadine Heredia favoreció con sus votos o abstenciones que sancionaran injustamente a un parlamentario valiente y muy honesto como Javier Diez Canseco, sin ningún argumento real. Pura venganza política de los corruptos que el Diez Canseco señaló.

Hoy quizá la pareja presidencial Humala-Heredia esté arrepentida de muchas cosas y una de ellas podría ser no haber designado al experimentado Javier Diez Canseco en la tarea de la megacomisión. En el marco del trabajo de la megacomisión, liderado por el inteligente y correcto, Sergio Tejada, se descubrió -entre otras cosas- que el expresidente, Alan García, había liberado a muchos narcotraficantes con sentencia profundizando la crisis de seguridad ciudadana.

Los narcoindultos son uno de los factores del fracaso electoral reciente de Alan García y explican el desmonoramiento y crisis del APRA en su hora presente. Contra lo esperado García es re-elegido presidente del APRA solo para demostrar su fuerza, declinar y que un plagiario lidere el otrora partido del pueblo.

García fue herido por la pareja presidencial y por la Megacomisión, pero no derrotado de forma definitiva. Todos sabemos que, en muchas ocasiones, un adversario herido es más peligroso que un adversario en buen estado de salud política.

En estos días, justo cuando desde el Brasil llega la información de que Odebrecht financió las campañas de Keiko y García, de pronto un fiscal peruano le inicia investigación a Barata y se suspende la colaboración eficaz de Barata en el marco de los acuerdos entre las fiscalías del Brasil hacia el Perú. La fiscalía peruana no indaga con diligencia estos hechos y, al propio tiempo, el único ex presidente imputado en el caso Lava Jato que está en el Perú es castigado con prisión preventiva, mientras Toledo está en los Estados Unidos y García está feliz en Madrid. Muchas cosas deben ser investigadas en el gobierno de Ollanta Humala.

La línea 2 del Metro, el Gasoducto del Sur y la Refinería de Talara son algunos de los proyectos que deben tener el máximo escrutinio. Y a quienes les corresponda deberán asumir sus responsabilidades, pero lo cierto es el fiscal no ha acusado aún y la prisión preventiva solo se debe establecer sobre la base de riesgo de fuga, cosa que no se sostiene. Odebrecht firmó 31 contratos durante el fujimorismo y facturó más que nunca con Alan García. Pregunto. ¿Alguien cree las autoridades encargadas de velar por la justicia están actuando equitativamente? ¿Todos los hechos que menciono son mera coincidencia? Esperemos que la fiscalía peruana tome las medidas correctivas y que continúe el flujo de información desde el Brasil sobre la corrupción en el Perú. El país debería tener una Comisión de la Verdad de todo lo ocurrido en relación a Odebrecht desde Chavimochic en el primer gobierno de Alan García hasta el gasoductro del Sur. Sí se puede.