La gira de Rex Tillerson para fortalecer a los Gobiernos vasallos

Esta semana ha estado en el Perú el secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, para coordinar con el Gobierno peruano los preparativos de la VIII Cumbre de las Américas, que se realizará el 14 y 15 de abril. Esta visita expresa el interés de los Estados Unidos por la prolongada crisis política y económica que atraviesa nuestro país y la necesidad de mantener en orden la región.

Como sabemos, diferentes Gobiernos del continente han sido aliados fieles del poder imperial de los Estados Unidos. Las denuncias de corrupción en la región y los cambios políticos han provocado un incremento de la inestabilidad política y social. La administración Trump está interesada en aprovechar esta coyuntura para debilitar, cuando no desaparecer, a los gobiernos progresistas que subsisten con dificultades.

Los trabajadores sabemos lo que significan los Gobiernos de derecha que reemplazan a los Gobiernos progresistas. Las reformas laborales en Brasil y Argentina son bastante claras: debilitar la negociación colectiva por rama, reducir la sindicalización, eliminar la estabilidad laboral y promover el despido barato. Así, cientos de miles de trabajadores han visto reducidos sus ingresos o fueron despedidos para convertirse en mano de obra barata en otras empresas o países.

Ese modelo es el que impuso en el Perú el dictador Fujimori en 1992 por órdenes del Banco Mundial y el imperialismo; y hoy la derecha empresarial en el Perú, representada en la Confiep, pugna por un “mercado laboral flexible”, es decir, contratos temporales para los más jóvenes y despidos baratos para los mayores.

Tillerson, representante de Trump, visita el Perú para fortalecer los intereses del gran capital extranjero y también de la oligarquía nacional, que han iniciado una escalada de concentración monopólica como el caso del sector de farmacias y de laboratorios químicos por el grupo Benavides, de Interbank, así como la concentración de los grifos por el grupo Romero, del BCP. El grupo del diario El Comercio concentra cerca del 80% de los medios comunicación.

El impacto de políticas neoliberales salta a la vista: mayor desigualdad, inseguridad ciudadana, violencia urbana y mayores conflictos sociales.