La casa de todos

De rojo y blanco se tiñen los mensajes que corren por las redes. Estos días son de fervor patriótico, de esperanza. Desde la víspera del 28, nuestro día central, los amigos nos abrazamos usando emoticones, deseándonos progreso y vivando de todas las formas las grandezas que cada uno reconoce y valora de nuestra identidad ¡Arriba Perú! Un solo grito parece escucharse en esta semana de festejos, de fiesta nacional. Debiéramos estar de fiesta siempre y sin embargo hay que trabajar ya que hay mucho por hacer para que el festejar sea una acción que corresponda con certeza a todos y cada uno de los peruanos. Sí pues, todos y cada uno de nosotros los que vivimos en esta casa grande, la casa de todos.

Toda efeméride (“Acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él” Diccionario de la Real Academia de la Lengua DRAE), permite una evaluación y es ocasión también de nuevos propósitos. Esta vez no será una excepción. Seguiremos la programación que año a año nos repiten los medios de comunicación. Escucharemos a nuestro presidente evaluar lo hecho y anunciar lo que va a hacer hasta que el próximo año lo escuchemos otra vez. Luego el desfile militar. Y nada más. Pasadas las fiestas volveremos a lo nuestro. Cada uno a su tarea, a su afán, a su búsqueda por ganarse el pan de cada día. En la evaluación que corresponde hacer por este año transcurrido no faltaran los números que pocos entienden y tampoco la retórica reiterativa, poco original y hasta huachafa de aquellos que solo buscan figuración. Han pasado muchas cosas y sin embargo dos han sido inmensas: el niño costero y con él la furia de la naturalezay la corrupción mostrándonos, en toda su desnudez, la bajeza de tantos.

En los propósitos que deben acompañar a toda celebración me gustaría que la carta de nuestros deseos empiece así: “Tareas por hacer de nuestro Perú la casa de todos”. Y en el contenido de esta carta de compromisos el primero sea: “Trabajar cada día por la felicidad de todos y cada uno de los que aquí vivimos”. Lo que siga a continuación, los demás propósitos, podrían ser prescindibles.

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