Kenji se presenta como diferente. Pero no lo es

En abril del 2016 Kenji Fujimori declaró que, si Keiko no ganaba, él sería el candidato fujimorista para el 2021. Keiko lo aclaró cortantemente. Segura de ser la presidenta 2016-2021, aseguró que en las elecciones siguientes no habría candidato de apellido Fujimori.

Solo que no ganó. Keiko es la lideresa del fujimorismo y asume que nuevamente será su candidata natural. Pero Kenji quiere ser candidato presidencial, y no lo oculta.

Kenji está en campaña electoral nacional permanente, llevando regalos de todo tipo a la gente en los pueblos que visita. Y hay oportunidades que también sabe aprovechar para marcar distancia de su hermana y su bancada, y aparecer ante la opinión pública nacional como “el diferente”.

Así, se negó a recibir la canasta navideña asignada a parlamentarios y trabajadores del Congreso; se pronunció en favor de regresar a un Congreso Bicameral (Senadores y Diputados); y más recientemente declaró que era “nauseabundo” el blindaje de Fuerza Popular al Sodalicio y sus pederastas en el Congreso, preguntándose públicamente “¿quién protege a Figari?”

Con estos desmarques desde un perfil, digamos, liberal, Kenji quiere presentarse como una alternativa diferente, no continuista del conservadurismo autoritario de su padre y hermana. Pero esto es casi imposible, pues kenjimismo es la expresión del ala “albertista” de su partido, que critican a Keiko haberse deshecho de la vieja guardia y dejado de lado el reclamo de libertad de su padre por cálculo electoral. Además, podrá ocasionalmente desmarcarse con gestos de este tipo, pero está muy lejos de encarnar un programa y una práctica política diferente.

Para hacerlo, tendría que dejar el burdo clientelismo que hoy practica y hacer campaña no en base a regalos sino en base a ideas y un programa con propuestas de política. Y tendría que correrse al centro, en busca de ese voto al que Keiko guiñó el ojo desde Harvard, pero falló en conquistar en el Perú. Tendría que romper con sus socios empresariales embarrados por asuntos de lavado de activos y narcotráfico. Tendría que romper con el neoliberalismo que su padre implantó en el Perú.

Kenji se posiciona no para ofrecer algo diferente, sino para reemplazar a Keiko en caso le vaya mal hacia el 2021. No es alternativa, quizás apenas un reemplazo.