Keiko teme a la justicia

Keiko Fujimori ha logrado que el Segundo Juzgado Penal Nacional dé 20 días para que el fiscal José Domingo Pérez termine la investigación preliminar contra Fuerza Popular por el delito de lavado de dinero, y decida si pasa el caso al archivo o lo remite a la etapa de investigación preparatoria.

No es por afán tinterillesco que la defensa de Keiko quiere eludir la justicia. Si se comprueba que ella y su partido recibieron dineros ilícitos para sus campañas electorales y, además, participaron en el lavado de dinero, probablemente proveniente del narcotráfico, las puertas de la cárcel estarán abiertas para la lideresa de Fuerza Popular.

No solo para ella, sino también para su amigo y protegido Joaquín Ramírez, a quién ella designó secretario general de su partido y defendió hasta que se comprobó que él era investigado por la DEA (la agencia Antidrogas de los Estados Unidos).

En estos días, a causa de la división fujimorista, los fieles a Fuerza Popular dicen defender los principios del partido. ¿Cuáles son esos principios? Pregúntenlen  a Ramírez.

En Materiales para un discurso a la Nación peruana, Ventura García Calderón, ese cronista peruano de lujo que el Perú ignora, escribió:   

“Su cuarta dimensión, su más vasta y peligrosa frontera, es ese país de la Utopía donde los antiguos cartógrafos solían diseñar las provincias de la Prodigalidad y las tierras incógnitas. Ningún pueblo, ninguna historia, colindaron más estrechamente que la nuestra en el espacio y en el tiempo con el exceso, el milagro y la fábula”.   

Realmente, se necesita exceso, milagro y fábula para transformar a un don nadie político e intelectual, sin debates ni elecciones, en dirigente del partido político más poderoso del país. Ramírez no tiene el don de la oratoria, ni se le conocen dotes de legislador, carece de tesón organizativo, no luce carisma, salvo para Keiko. Pero, eso sí, maneja millones de dólares.

Todo lo demás es fábula. Su dimensión real es el dinero. Por ahí puede asomar la cola del diablo. Keiko sabe que en los enredos de dólares y lavado de dólares también se necesita la capacidad milagrera de cambiar billetes verdes por propiedades diversas.

Esos enjuagues privados pueden salir a luz… si es que no son enviados al archivo.