¿Keiko borra huellas?

El pasado martes fue designada Luz Salgado Rubianes, la conocida y frecuente contertulia de Vladimiro Montesinos Torres, en la salita del SIN, candidata a la presidencia del Congreso del fujimorismo mayoritario: tienen 73 votos de 130; ergo, será la próxima indisputada presidenta, gracias a esos 73 votos obedientes de su mayoría, pese a que la Constitución Política del país establece que los parlamentarios “no están sujetos a mandato imperativo” (Artículo 93°). Faltó que diga o mande: “salvo de Keiko”.

Sorprende que tendrán tres voceros tránsfugas, es decir, que no fueron fujimoristas, pero ahora fungen serlo. Luis Galarreta, viene del PPC; Daniel Salaverry, fue de cuna aprista; y Lourdes Alcorta, era de la bancada de PPK del 2011. ¡Los políticos también se alquilan, como los técnicos, aunque en formas simuladas o disimuladas, no visibles, por ahora! Ellos dirán con aspavientos: “por mi mejoría personal mi casa dejaría”. Y la dejaron sin pudicia.

Pero algo más sorprendente. Los cuatro fueron escogidos por acuerdos tomados, ¡en presencia de Keiko, que no es congresista!, en un inmueble conseguido a última hora. Ya no en el local partidario, de la calle Bucaré 551, Camacho, La Molina, que compró el ex secretario general de Fuerza Popular, o sea, de Keiko, Joaquín Ramírez Gamarra, por US$ 1´180,000.00 dólares, el 21-8-2012, y luego lo entregó al partido; ni tampoco en el de la Avenida Arequipa 4035, Miraflores, que también adquirió el mismo ex secretario, el 24-8-2012, sí, a los 3 días del anterior, pero está vez por US $1´300,000.00 dólares, que igualmente les endosó de hecho y no de derecho. ¡Keiko lo usa en persona como domicilio de un instituto suyo!

Recuerden que por allí existe una egregia foto tomada por esos 73 silentes congresistas fujimoristas, luego de ser electos, detrás de Keiko y de su esposo Mark Vito, pero en otro inmueble, diferente al de esta noche, y no en los añejos locales partidarios que les compró el dadivoso Ramírez Gamarra, cuando aún no figuraba como secretario general de la agrupación, cargo que tuvo que dejar, a fines de mayo 2016, para cederlo a José Chlimper, el del audio trucho, poco antes de la segunda vuelta electoral del último 5 de junio.

Keiko está dejando así, con disimulo, el costoso inmueble, o los, que le entregó su entrañable ex secretario Ramírez Gamarra, imputado de lavarle activos por 15 millones de dólares a la mismísima Keiko Fujimori Higuchi. ¿Por qué será? ¿Será que el delito de Lavado de Activos que ya investiga una fiscalía penal peruana, aparte de mi denuncia penal, con otros elementos de convicción, de 29-5-2016, está tras estos inmuebles y sus costosos precios, buscando el origen de tales fondos? ¡Chi lo sa; moi non plus!