Jorge Barata en su víspera

A fin de mes, Jorge Barata, que fuera el director de la constructora brasileña Odebrecht en el Perú, será interrogado en Brasil por la Fiscalía de la Nación del Perú respecto a las actividades y las coimas de su representada en el Perú. Muy importante es lo que va a declarar no solo sobre Ollanta Humala y Nadine Heredia, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski, también sobre Alan García y Keiko Fujimori.

Todo indica que, a pesar de maniobras leguleyescas con las cuales algunos evidencian sus culpas, el empresario va a exponer verdades que harán temblar el tabladillo político en que se mueven grandes empresarios, políticos de peso y algunos personajes de las finanzas que pasaban piola como inocentes.

Ayer, el diario La República publicó una entrevista que sus redactores Carlos Castro Cruzado y César Romero hicieron en Sao Paulo a Carlos Kauffmann, abogado de Barata. El doctor Kauffmann alude en el diálogo a la necesidad del sigilo; es decir de un silencio prudente sobre algunos aspectos. Nosotros preferimos ampararnos en el consejo de Manuel González Prada: “Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz”.

De todas maneras, el doctor Kauffmann señala aspectos prometedores de lo que va a declarar Barata ante el fiscal peruano, los días 27 y 28 de febrero.

Dos respuestas clave de Kauffmann son estas:

¿La posición de la procuraduría afecta esta colaboración?

La Fiscalía quiere que declare Barata. Barata quiere esclarecer todo. La procuraduría se ha mostrado en contra de eso. Nosotros necesitamos que la procuraduría participe para saber qué pasó en el Perú. Ningún empresario o empresa practica actos de corrupción porque quiere. Entra en un sistema, obligado. Eso no solo es en Perú.

La Fiscalía ha propuesto una alternativa: que la procuraduría no reciba la información que entregue Barata. ¿Ya recibieron esa propuesta?

Sí. Es una alternativa que no es el mejor camino. El camino correcto es que la procuraduría acepte el compromiso de que no actuará contra los colaboradores. Más, si este es el único camino, vamos a colaborar con la Fiscalía para que se lleve a cabo la declaración. Se garantiza que esa prueba no será utilizada en su contra. Si esa prueba se comparte, se considerará una prueba ilícita y ofenderá a Brasil.