¡Interdictos nunca más!

“Entre el “yo quiero” y el “yo puedo “ hay un muro, que no nos deja pasar, no es mi pensamiento, es la ley, la interdicción es mala para nosotros, nos amarra las manos los pies y el corazón, no podemos firmar contratos para trabajar, si trabajamos no podemos cobrar, tiene que hacerlo otro por nosotros, no podemos abrir una cuenta para guardar nuestro dinero, lo peor… el amor… -yo tengo un enamorado, y lo quiero mucho, pero no nos podemos casar, porque para la Ley seguimos siendo niños.” (María Alejandra Villanueva Contreras, lideresa de la Sociedad Peruana de Síndrome de Down SPSD)

Más que inspiradoras, movilizadoras. El pasado lunes 6 de febrero, en el Congreso de la República, organizaciones de personas con discapacidad lideradas por jóvenes con síndrome de Down presentaron el proyecto de Ley N° 872-2016, que reforma varios artículos del Código Civil para garantizar la ciudadanía plena de todas las personas con discapacidad. La propuesta multipartidaria fue presentada por la congresista Marisa Glave (Frente Amplio) y Alberto de Belaunde (Peruanos Por el Kambio) ambos miembros de la Bancada Inclusiva (Bancada IN). Esta es una obligación de los Estados parte en la CDPD/ONU (como es el caso del Perú), los firmantes están comprometidos a hacer los ajustes pertinentes al marco legal hacia una restitución de todas las facultades ciudadanas a las personas con discapacidad, expresamente a las personas con discapacidad intelectual o con tratamiento por salud mental.

Diez años insistiendo. Desde 2007, en que fue adoptada la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, CDPD /ONU, María Alejandra, conjuntamente con otros jóvenes de la Sociedad Peruana de Síndrome de Down, fueron preparándose para que los demás entendamos ¡qué sienten!, para transmitirnos su vivencia de esta injusta “muerte civil”. Como todos sabemos, y cada día es verdad para ellos, la ley que debe proteger nuestra libertad y garantizar el ejercicio pleno de nuestros derechos, cumple para estos ciudadanos un rol totalmente opuesto, solo por el crimen de haber nacido diferentes a los demás. So pretexto de protegerlos les ha decomisado su libertad y bajo el rígido mecanismo de la interdicción civil y la curatela les ha obligado a renunciar a su voluntad. Pero como “la esperanza es lo último que se pierde”, han ido logrando conquistas de manera escalonada, así en 2010, a propósito de un firme reclamo que María Alejandra hiciera ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se da trámite a la inscripción de las personas con discapacidad intelectual y aquellas con tratamiento por salud mental, que no estuvieran interdictas en los padrones electorales. Restituyéndoseles con esta medida su derecho a ejercer el voto ciudadano.