Indultos, amnistías y gracias de los virreyes y presidentes

Sánchez Cerro perdonó a su atacante  y Velasco indultó guerrilleros en 1970.

En el virreinato cobraban 4 mil pesos por indulto.

En la época virreinal el indulto, la coima o soborno iban juntas de la mano y tenían un precio especial impuesto por los virreyes. Alfonso Quiroz en su “Historia de la Corrupción en el Perú” afirma que: “los virreyes concedían indultos el día de su santo o de su cumpleaños, a una tasa acostumbrada de hasta cuatro mil pesos”.

Mariano Machado de Chaves autor de “Estado político del reino del Perú”, dice que en 1690 dos virreyes, uno en Perú y otro en México, compraron sus cargos a la corte española. Otro pagó 250 mil pesos para virrey del Perú pero falleció.

El indulto es una gracia del Estado, es la eliminación de la pena, el perdón o suspensión de la condena firme. No es un derecho del condenado. El indulto presidencial es una prerrogativa en el Perú desde 1979, pues antes lo fue exclusivamente del Congreso. La amnistía es el perdón del delito. El presidente solo podía indultar a presos por delitos políticos sociales cuando el Congreso entraba en receso.

En el incario los asesinatos, robos, adulterios, violación, coito con las Vírgenes del Sol, sodomía, bestialismo eran penados con la muerte. En el caso del adulterio, dice que si el marido engañado perdonaba a la mujer ésta era prácticamente indultada.

ERROR JURÍDICO
Javier de Valle Riestra en su apunte: “Amnistía, indulto y gracia: cosa juzgada irrevocable e irrevisable”, dice que Porras Barrenechea asegura que el primer “error jurídico” se cometió contra el conquistador de a pie Juan de la Torre acusado de haber escrito la copla: “Pues señor gobernador/, mírelo bien por entero/, que allá va el recogedor/ y aquí queda el carnicero/”.

La Torre fue condenado a muerte pero el marqués le conmutó la pena por deportación y laceración de la mano derecha. Luego se supo que la Torre era inocente y Pizarro mandó traerlo desde Santo Domingo y le otorgó un repartimiento de indios en Arequipa para reparar el “error jurídico”.

El pacificador Pedro de la Gasca declaró un perdón general en 1544 incluyendo al encomendero rebelde Gonzalo Pizarro quien depuso y decapitó al primer virrey Blasco Núñez de Vela en Añaquito, Ecuador. Gonzalo no se acogió al indulto y fue decapitado tras ser derrotado en la batalla de Jaquijahuana, Cusco, en 1548.

CRISTÓBAL TÚPAC AMARU 1782
Pero el indulto general más grande en Perú, por la cuantía de beneficiados, ocurrió en 1782 a favor de cientos de insurgentes del Cusco y el Alto Perú liderados por Diego Cristóbal Túpac Amaru, primo del cacique cusqueño que continuaba la rebelión y fue otorgado por el virrey Agustín de Jáuregui.

Diego Cristóbal se entregó con sus hombres y armas pero un año después en marzo de 1783 fue apresado con el pretexto que seguían conspirando y fue ejecutado con toda su familia.

Según Lavrenti Coronel Camino, en la Amnistía General en el Perú, dice que es la norma más antigua desde setiembre de 1822. La amnistía aparece en las doce constituciones del Perú desde 1823 a 1993. La Constitución de 1823, dada por el Congreso Constituyente y promulgada por el presidente José Bernardo Tagle en su Art. 60, dice que, “es facultad del Congreso, conceder indultos”.

LEGUÍA AMNISTIÓ A SUS ENEMIGOS
La primera amnistía general del siglo pasado fue otorgada por el presidente López de Romaña (1899-1903), para lograr la paz social y don Augusto B. Leguía dio la orden de amnistiar a los comprometidos en el golpe de Estado fallido contra su persona de 1909.

En 1930, el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro autor del golpe contra Leguía, dio una amnistía para calmar revueltas políticas. Y lo mismo hizo el mariscal Óscar R. Benavides que permitió la repatriación de perseguidos políticos con una amnistía general. Víctor Raúl Haya de la Torre preso desde el 6 de mayo de 1932 fue puesto en libertad el 10 de agosto de 1933.

ATENTADO CONTRA SÁNCHEZ CERRO
El 7 de marzo 1932 el aprista José Melgar Márquez, atentó contra la vida del presidente Luis Sánchez Cerro en la Iglesia de Miraflores. Juan Seoane Corrales, hermano de los líderes apristas Manuel y Edgardo Seoane, que vivía cerca del lugar. Fue acusado de darle el arma a Melgar, y ambos fueron condenados a la pena de muerte.

Sánchez Cerro le conmutó la pena de muerte por la de internamiento. Seoane fue finalmente indultado en 1941, por Manuel Prado Ugarteche, quien dio otra amnistía general a los perseguidos políticos en 1956 que la firmó en la Plaza de Armas.

LOS INDULTOS DEL 70 Y LOS 90: VELASCO
El 21 de diciembre de 1970 el general Juan Velasco Alvarado dio una amnistía e indulto general “a todos los inculpados, acusados y sentenciados por delitos calificados como político-sociales y conexos”, que habían participado en levantamientos sediciosos y guerrilleros desde 1965 y que lideró Juan de la Puente Uceda. Al indulto de Velasco se acogieron Hugo Blanco, Héctor Béjar y otros. Blanco fue liberado y deportado a México.

Alejandro Toledo concedió el 14 de junio de 2006 la libertad a través del derecho de gracia al fujimorista Alfredo Jalilie Awapara, exviceministro de Economía condenado a 4 años de prisión por haber entregado ilegalmente 15 millones de dólares de CTS a Vladimiro Montesinos. El beneficiado dizque, tenía un cáncer al ojo.

SIMON Y CROUSILLAT
En 1998 el exparlamentario Yehude Simon, acusado de terrorismo, fue indultado por el presidente Valentín Paniagua. En el 2001 José Enrique Crousillat, accionista de América Televisión, fue capturado tras aparecer en un “vladivideo” recibiendo 1 millón 857 mil soles de Vladimiro Montesinos en una salita del SIN. Posteriormente en compañía de su hijo José Francisco Crousillat Carreño fugaron a Argentina. Extraditados al Perú purgaron prisión.

En el 2009 Alan García indultó a José Enrique Crousillat “por razones humanitarias”, pero en marzo del 2010 fue recapturado al descubrirse que no adolecía de ninguna enfermedad. Fue recapturado y en el 2014 abandonó el penal Castro Castro.

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