Hay que reconstruir el gobierno de PPK

Un gabinete con varios economistas al inicio del gobierno de Kuczynski inyectó en la población y en los agentes económicos la esperanza de poner fin al piloto automático de la economía y reconciliar un nuevo ciclo de crecimiento con la vigencia de instituciones reformadas y eficaces. 15 meses después, nada ha cambiado. Estamos hundidos en la corrupción. La economía está a la deriva. Cero de reconstrucción con cambios. El gobierno de los tecnócratas ha fracasado.

Los escándalos de corrupción de Odebrecht, los efectos de El Niño Costero, la caída de la inversión pública, las complicaciones en el destrabe de proyectos, la debilidad del empleo, han hecho que los estimados de crecimiento del país se reduzcan desde el 4.8% a menos de 3%.

Esta situación no hace más que demostrar que los tecnócratas no salen de su escritorio y que ya es hora de los cambios, pero de verdad. La reciente renuncia de Pablo de la Flor a la dirección de la Autoridad para la Reconstrucción, la persona que iba a llevar adelante el Plan Integral de Reconstrucción tras el fenómeno de El Niño Costero, trae al recuerdo el Fondo para la Reconstrucción Integral de las Zonas Afectadas por los Sismos del 15 de agosto de 2007, más conocido como Forsur. Sí, ese que se dio durante el gobierno de Alan García, bajo la dirección del empresario Julio Favre.

Dicha reconstrucción implicó una inversión de 1 167 millones de soles para 910 proyectos en Ica, Huancavelica y Lima. Pero, diez años después del desastre, la reconstrucción no ha culminado, y se ha movido en medio de un proceso acompañado de corrupción e ineficiencia.

Tal como sucedió entonces, tras el terremoto en que la gestión de García prometió que Pisco sería una ciudad modelo, con nuevo sistema de agua potable y alcantarillado, fibra óptica, conexiones de gas natural, un aeropuerto moderno y un puerto con la mejor tecnología, lo mismo viene sucediendo en este gobierno. Kuczynski prometió “Reconstrucción con cambios” precisamente para diferenciarse del régimen aprista en que todo se hizo a medias. Sin embargo, todo sigue en las mismas.

Basta con mirar a nuestro vecino del sur, Chile, para darnos cuenta lo mal que se hacen las cosas en nuestro país.

El gobierno chileno, después del terremoto, y posterior tsunami de la madrugada del 27 de febrero del 2010, que dejó más de 2 millones de damnificados y más de 370 mil viviendas dañadas, diseñó un plan de reconstrucción que, años después, fue reconocido internacionalmente pues permitió que, en corto tiempo, los afectados puedan tener nuevamente un techo propio donde dormir.

A esta situación se suma el tema anticorrupción donde tampoco hemos avanzado. Dos ministros, el de Economía y el Transportes y comunicaciones han caído por el contrato de Chinchero.Dos ministros de Educación han sido prácticamente renunciados también por denuncias de corrupción, y hasta el mismísimo Kuczynski está implicado en el escándalo de corrupción de Odebrecht.

Por si fuera poco, el mandatario Kuczynski se niega a recibir a la comisión Lava Jato ¿A qué le teme?¿Por qué se niega a recibirlos? Quizá la amenaza de Eliane Karp, lo tiene tembloroso. La posición del presidente genera desconfianza en el sistema financiero; mientras los peces gordos: Toledo, García y Keiko siguen libres. Y, de yapa, para coronar el Censo 2017, que ha sido un real desastre.