Habeas corpus con punta

Quienes, como el que suscribe esta nota, pensamos convencidos que nuestro sistema político y sus protagonistas son una invitación permanente al vómito, sentimos un hartazgo profundo de la inacabable pugna entre los que quieren ver a Alberto Fujimori libre, maquinando según su estilo y los adversarios implacables que lo prefieren semimaniatado en su cárcel dorada.

Dicha pugna político jurisdiccional desde hace 17 años sustituye a cualquier tratamiento de las urgencias nacionales, incluyendo a la reconstrucción con cambios que está en su fase inicial.

Superficialmente, el meollo de la controversia se fija en desconocer la sentencia que es cosa juzgada, para que el beneficiario vuelva a la política activa, viaje al Japón junto a sus familiares prófugos o se dedique a jugar con sus nietos sin volver a las andadas, tema ultra incierto.

Pensar mal en política es de sabios, afirman los expertos; y por ello, pese a los cinco habeas corpus presentados anteriormente en pro de la liberación de Fujimori, el nuevo que ha anunciado Keiko nos parece que es el inicio de un sórdido plan, que tendrá ciertas dificultades, pero que su meta es, sin duda, el fin que se persigue y no lavarle a la cara a Keiko.

El nuevo habeas corpus correrá la misma suerte que los anteriores; empero, llegará finalmente la apelación al Tribunal Constitucional, que también lo ha rechazado el año pasado. La diferencia reside en que hay cuatro miembros de dicho tribunal con acusación constitucional por autorizar la reapertura del Caso “El Frontón”, y cuyas cabezas dependen de la mayoría fujimorista del Congreso. La proyección del supuesto plan puede presagiarse negativamente también y sospechar maliciosamente de la idoneidad de los magistrados reemplazantes, elegidos igualmente por la mayoría naranja que darían validez al reclamo libertario.

Tal vez, en esta nota hay un exceso de suspicacia. Empero, si los mismo políticos recomiendan pensar mal para acertar, este desliz escrito es solo un pecadillo venial.

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