Gran peso de la mujer en diplomacia cubana-gringa

Gran peso de la mujer en  diplomacia cubana-gringa

La delegación cubana y la estadounidense, bajo el mando de dos mujeres, indudable señal de los nuevos tiempos, negocian el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Hoy 8 de marzo, es bueno reseñarlo. Indica el peso de la mujer y su paso a roles protagónicos.

Visitaba La Habana (Cuba) el pasado 20 de enero, fecha en la que el presidente estadounidense Barack Obama pronunció su discurso del Estado de la Unión ante ambas Cámaras del Congreso norteamericano.

Anteriormente, el 17 de diciembre de 2014, Obama y Raúl Castro al unísono habían anunciado el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, en un giro que cogió por sorpresa al planeta entero.

El 15 de enero de 2015, Estados Unidos anunció nuevas medidas económicas hacia la Isla. Jugando a dividir a la sociedad civil separándola de su gobierno, propuso a los cubanos elevar el reenvío de remesas de 500 a 2,000 dólares, abrir los canales informáticos y comercializar maquinaria para cierto tipo de negocio.

No decía el presidente norteamericano que este giro táctico se da dentro de la geoestrategia de dominación de La Isla y del continente, en momentos en que Rusia y China anudan relaciones con nuestra región y crece la aversión continental contra los Estado Unidos ante el bloqueo de Cuba.

En abril próximo se realizará la Cumbre de Presidentes en Panamá, escenario al que llegará una Cuba envalentonada por sus triunfos en el África combatiendo con sus médicos el ébola como por su protagonismo como presidente pro-tempore del Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En este contexto, Estados Unidos queda desairado debiendo revertir una correlación de fuerzas adversa.

La delegación cubana y la estadounidense, bajo el mando de dos mujeres, indudable señal de los nuevos tiempos, negocian el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Hoy 8 de marzo, es bueno reseñarlo. Indica el peso de la mujer y su paso a roles protagónicos.

Josefina Vidal Ferreiro, del lado cubano, preside la delegación isleña y Roberta Jacobson, la norteamericana. Vidal es la directora general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) mientras que Jacobson, secretaria asistente de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, encabeza la delegación estadounidense.

El Palacio de Convenciones de La Habana es el escenario de este hecho trascendente. La representante cubana arrasa en popularidad por la solidez de sus respuestas y su porte estético. Es la más fotografiada por la prensa extranjera. Destaca su pelo rubio, traje sastre blanco simple sin aretes ni afeites mayores frente a Roberta Jacobson, pelo negro, traje oscuro, aretes, más versión femenina occidental.

La delegada cubana exige desde un inicio el respeto a la soberanía, a sus principios ya que la reapertura no pasa por el cambio de sistemas económicos. Pide igualdad de condiciones en el diálogo y apertura total y real, lo que incluye eliminar el bloqueo así como retirar a Cuba de la lista de los países tildados de terroristas. Sin anulación del bloqueo tiene poco sentido reiniciar las relaciones diplomáticas. Además, se diferencian porque una se basa en la fraternidad, el colectivismo; la otra en la ley de la ganancia, el descarnado individualismo, el consumismo.

Vidal y Jacobson concluyen, al final de las reuniones, que el clima del diálogo ha sido respetuoso y constructivo. La voz del imperio reconoce como interlocutor válido a la pequeña Isla. Esta se respalda en la épica vivida por sus libertadores: José Martí, Calixto García, Fidel Castro, “Che” Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, y tantos otros que construyeron una vida digna sin ceder un palmo.

Los representan dos mujeres, dos historias, dos concepciones, dos estilos. Pero evidencian en la hora actual, el importante peso que adquiere la mujer en la escena mundial.

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