Golpe parlamentario

La ofensiva fujimorista para quebrar el Tribunal Constitucional y el Ministerio Público atenta directamente contra el estado de derecho. Configura en perspectiva un golpe parlamentario, que apunta a desarmar las investigaciones sobre el caso Lava Jato e impedir que se reabran los juicios por la matanza de los penales de 1986.

Ver de pronto convertidos en Catones de la moral pública a los militantes de la cleptocracia de los 90, resulta por lo menos chocante. De la noche a la mañana andan preocupados por la estrategia anticorrupción del Ministerio Público acusándolo de múltiples negligencias. Todo ello a horas de que un nuevo fiscal concurra a entrevistar en Brasil a Marcelo Odebrecht.

El nuevo interrogatorio de hoy va precisamente dirigido a preguntar por los apuntes donde aparecen el nombre Keiko y las iniciales AG. Una nota de Ideelereporteros informó sobre un memorándum en el cual el fiscal José Pérez rechazaba las extrañas peticiones del área de cooperación internacional de la Fiscalía, para que no indague sobre las iniciales aparecidas en la agenda del empresario.

El Fiscal General Pablo Sánchez, en medio de dificultades y limitaciones, ha conseguido avances tan importantes que han acabado comprometiendo a altos funcionarios, incluidos presidentes, de los últimos cuatro gobiernos.

El esfuerzo por censurar ilegalmente a cuatro jueces del Tribunal Constitucional por declarar imprescriptible el caso de El Frontón, va en el mismo sentido. Treinta años después, no se puede sentenciar a los responsables de asesinar a presos rendidos.

La postverdad quiere convertir en “héroes” a quienes cometieron el uso desproporcionado de la fuerza, bombardeando celdas de las que nadie había escapado. En Lurigancho mataron por la espalda a 124 rendidos. La verdad alterada no pregunta por qué en otro penal, con el uso de gases, el motín acabó debelado en un par de horas.

La ambición de poder del fujimorismo desespera otra vez ante las revelaciones de corrupción. Como el 92, están dispuestos a traerse abajo la Constitución, así sea la que votaron en 1993.