Gajes del oficio

El presidente Manuel Prado acompañado del mandatario de EE.UU John F. Kennedy y sus esposas.

A pedido de algunos jóvenes que pretenden seguir nuestro asendereado oficio, cumplo con informarles que la tan traída y llevada frase según la cual: “El Perú, es jun mendigo sentado sobre un banco de oro”, quizás la repitiera alguna vez, don Antuco Raimondi, pero el dicente original, fue sin duda alguna, el Barón Alexander Von Humboldt. ! De nada, pichonzuelos del twitter! Desasnar al bobonaje, es uno de mis hobbies estacionales.

Y ahora, a lo que íbamos, como se dice a cualquier prosti que quiera arrugar en la portavianda del telo.

Resulta que yo había debutado de “nuevo”, es decir, bueno para todo y no pregunten más, en mi inolvidable “Última Hora”, cuando se produjo uno de esos eventos electorales que tanto le vacilan a nuestro populorum y que suelen enriquecer inevitablemente a los “capo-encuestadores”, que en materia de aciertos hasta ahorita van a cero goles, pero siguen en la cueca y por algo será.

Y entonces mi gritón jefe, me envió nada menos que a reportear a don Manuel Prado y Ugarteche, que era por entonces Presi de nuestro amado country y debía votar en un cole femenino, ubicado frente al Panteón de los Próceres que le dicen, esquina de Azángaro y Parque Universitario, mi estimado.

Y al toquepala nomás, sin dudas ni murmuraciones, agarré viaje con “El Cholo” Cruz, que era el engreído del mandatario a la hora de la peli que tanto le gustaba, y me proyecté al lugar de los hechos, como decían mis colegas policíacos de la antigüedad.

EN MI BARRUNTO, MENOS.
Cuando se apareció el Cadillac presidencial yo pretendí situarme “a boca de urna”, a ver qué me decía el pata, pero un torpe empujón del soplonaje, me mandó hasta el baño de un restaurante contiguo, donde además de sacudirme la arrugada pilcha, empecé a cocinar mi venganza, ya que a mí nadie me empujonea y en mi barrunto, menos.

Y entonces, vi de Alejandrina nomás, como bajaba el men y saludaba a un grupete de curiosos agitando nomás, su borsalino de las ocasiones chicha. Porque el tongo carnavalesco, lo usaba para el hipódromo, las paradas militares y ocasiones así.

Y entonces, acurrucado a la puerta del boliche a donde me habían disparado, advertí cuando el mandatario salía después de haber sufragado como dicen las personas más lo menos cultas, que son pocas, pero son, oiga usted.

Y en cuanto lo tuve a tiro, me acerqué por entre la sapería y los rayas para tenderle la mano, ensayando un asustado: “Buenos días, señor Presidente”. El hombre sonrió nomás, me estrechó la mano a la volástica y se encaletó en su coche que embaló over the pucho rumbo a la Casa de Pizarro, mientras el velocísimo “Cholo” Cruz disparaba su flash, para luego hacerme un gesto convencional de ¡Salió compadre! Y eso, pudo ser todo, pero no. Llegado a la redacción, la foto fue rápidamente revelada y mi jefe me gritó: “¡Hazte media carilla con el flash reportaje…porque la nota va en primera!..¡Te coronaste, pichón!”

“Ahicito nomás”, me dije: ¿Y ahora qué hago…si el hombre no me ha dicho ni michi?…pero tampoco iba a tirar la toalla tan fácil un pata que es palomilla desde chiquito. Ya la media carilla era para ahorita mismo, de manera que me mandé con una pregunta al vuelo que iba más o menos así: “¿Doctor Prado, por quién vota un Presidente?”…A lo que el mandatario me respondió: “Un Presidente, vota por la democracia”. Y el titular decía en prima: “UH entrevista al Presidente”.

Y entonces, empecé a comerme la ropa interior, no precisamente con la boca, pensando en lo que iría a suceder, tras tremenda inventadota y con el Presi, nada menos.

CON EL SEÑOR DIRECTOR
Para abreviar, al atardecer del lunes que suele seguir al día de elecciones, vi descender del mismo Cadillac del cuento, a un condecorado edecán, con borla manguera y todo, a la puerta del diario y preguntando por el Señor Director. Y en seguida sospeché que mi fugaz carrera periodiquera había tocado a su estrepitoso fin. Pero no.

Ya por la tardecita, el Director de “UH”, don Bernardo Ortiz de Zevallos, mi verdadero maestro de periodismo, me invitó cortésmente a su despacho para mostrarme una sorprendente carta que más o menos decía: “El Presidente Constitucional de la República, Dr. Manuel Prado y Ugarteche, tiene el agrado de saludar al Dr. Bernardo Ortiz de Zevallos Director de ‘Última Hora’ y congratularlo por el moderno y dinámico periodismo que practica.

“Hago extensiva esta felicitación, al inteligente joven que tuvo a bien entrevistarme el día de ayer”.

-Casi me caigo de espalas y no supe si reír o llorar, mientras el Dire me decía con su dejo afrancesado:” Tampoco es pagga que se la cgreea ¿no?

-Y luego, subí a la redacción, como caminando sobre nubes y mirando de arriba a abajo a la sapería que esperaba verme en derrota, cuando yo estaba saboreando uno de los primeros-e inolvidables- triunfos de mi carrera.

Porsiaca, aconsejo a los jóvenes debutantes, no seguir jamás mi ejemplo, ya que cualquier suspiro puede ocasionar la caída de la trapecista y hablando más o menos en serio, lo más probable es que el rayo no fulgure dos veces sobre el mismo lechero.

Es decir, alguien como yo mismito. Disculpen el jamón, pero no me lo pude aguantar.

Reacciones