Fujimori: ¡Maten al canciller Tudela!

Hace 20 años, el 17 de diciembre de 1996, un grupo de 14 miembros del Movimiento Revolucionario “Túpac Amaru” (MRTA) tomó la residencia del embajador del Japón en Lima donde se celebraba el cumpleaños del Emperador Akihito, hizo prisioneros a los 500 invitados y exigió que se pusiera en libertad a 400 militantes del MRTA que estaban presos.

Después de la sorpresa, los emerretistas fueron liberando a mujeres, ancianos y empleados de la embajada. El número de rehenes se redujo a 72, pero entre estos había embajadores extranjeros, ministros, políticos, entre ellos el canciller Francisco Tudela.

En julio de 2016, la televisión japonesa transmitió lo que había anunciado como “El video perdido de Fujimori en Tokio”. En las revelaciones inéditas hay una entrevista que dos periodistas japoneses hacen al expresidente del Perú, que había renunciado por fax al más alto cargo de la República.

Cuenta ahí el exgobernante refugiado en Japón que Alberto Gálvez, dirigente del MRTA, pidió diálogo con el gobierno peruano y llegó a dar un ultimátum. Si no se aceptaba negociar, iban a matar al ministro de Relaciones Exteriores del Perú.

El relato en japonés, que hemos conocido gracias a un peruano que conoce el idioma del poeta Matsuo Bash, indica, por boca del propio Fujimori, que este respondió Hai, Okoroshite!: ¡Mátenlo!

El te de la frase indica un modo imperativo, me explica el traductor. Vale la precisión, porque en la entrevista televisada, Fujimori dice que él sabía que no iban a matar al canciller. ¿Cómo lo sabía? ¿Es vidente?

Si tiene facultades premonitorias, ¿cómo no previó que si, en condición de ciudadano japonés, se lanzaba como candidato a la Dieta (Congreso) nipona iba a salir, como salió, abrumadoramente derrotado? Y, después, cuando se refugió en Chile, ¿cómo no adivinó que la justicia peruana lo iba alcanzar ahí, y lo iba a someter a un debido proceso, cuyo fallo impecable lo mantiene en la cárcel (cárcel dorada, es verdad)?

Lo cierto es que la frase homicida que Fujimori reconoce haber pronunciado corresponde a su carácter. Con un orden como ese dispuso la muerte de los estudiantes de la Cantuta o la de los emerretistas desarmados y ya rendidos, muertos la mayoría.

Cerramos estas líneas con un haiku del universal Bash: “Neblina y lluvia. / Invisible es el Fuji. / Esto también me alegra.”

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