Florece el Molle en la Feria

Arbol de molle

Se acaba de reeditar La Voluntad del molle, la excelente novela de la escritora cusqueña Karina Pacheco. Bien escrita, con ritmo parejo, verosímil y mucha honestidad.

Nos introduce de manera subrepticia al abismo de la fractura social que nos habita desde hace 4 siglos. La discriminación y la vesania que sufre la población indígena sigue presente hasta la actualidad, no con la ferocidad y amplitud de hace 50 años pues, para esta disminución la Revolución anti oligárquica realizada por el velasquismo ha sido decisiva.

La historia familiar cusqueña, con sus oscuros secretos y un amor trágico truncado por el prejuicio y la discriminación, son el leiv motiv de la historia. Con la nostalgia por un mundo pretendidamente señorial, más iluso que real, termina siendo el catalizador principal de la adscripción de las víctimas a la opción terrorista.

La historia tiene pasajes estremecedores, momentos en que el personaje que narra la historia se interroga si es posible tanta inhumanidad. Pregunta que interpela gravemente al lector.

Uno de los momentos dramáticos es la respuesta a esta pregunta. Todo esto es posible en tanto se fije al otro como no humano, o menos humano que los blancos y mestizos acriollados, que somos actualmente la inmensa mayoría de peruanos.

Esta categorización étnico-racial, prejuiciosa y discriminatoria sigue vigente. La tesis del “perro del hortelano” que esgrimió Alan García para provocar el Baguazo, el año 2009, tiene presencia directa en este gobierno con Kuczynski y Mercedes Araoz; el primero, cuando era Ministro de economía de Toledo, dijo que los campesinos e indígenas se oponían al TLC porque en las alturas había menos oxigeno y los cerebros funcionaban deficientemente. En otras palabras los indígenas carecían del funcionamiento intelectual normal, esto es, eran unos brutos. La segunda alentó, el 2009, la intransigencia y represión contra los indígenas pues sostenía, en el Consejo de Ministros, que si no se aplicaban las medidas adoptadas, el TLC se caía. Lo que era absolutamente falso.

Cuandoleí Los ilegítimos, el libro de cuentos, de Hildebrando Pérez Huaranca, entendí por qué podría suceder lo que sucedió; con tan altas cotas de crueldad y deshumanización vigentes en el trato a las poblaciones indígenas, respuestas violentas y demenciales como las que ejecutó Sendero Luminoso eran posibles. Es lo que el relato de K. Pacheco muestra cuando el primer amor y amante de la madre ya fallecida, es convertido injustamente en reo de cárcel y criminal. El mismo Pérez Huaranca (de notable talento narrativo) fue devorado por la espiral de violencia y brutalidad que contribuyó a generar.

Lo ilegítimo vendría a ser la obertura de la sinfonía de crueldad que vivimos, y La Voluntad… la Sonata que complementa la explicación esos aciagos años.

Carlos Iván Degregori, que tenía gran talento para resumir en breves y bellas metáforas las coyunturas históricas excepcionales,describió este periodocomo, de “Los hondos y mortales desencuentros”.

Sigue pendiente la novela histórica sobre la época, relatos como los de Aguilar Camín del México pos revolucionario, de la podredumbre y purulencia de 70 años de control estatal del PRI sobre la sociedad mejicana.

Con historias como las de Karina Pacheco estamos encaminados, nos demuestra que existen talentos literarios capaces de preservar la cada vez más difícil relación ente ética, estética y sentido social de la obra artística.

¿Por qué, una novela de tan excelente factura, ha pasado casi desapercibida en el escenario literario y cultural nacional? Es una buena pregunta. Me caben varias hipótesis: mantenemos, como sociedad, fuertes reservas para procesar las injustas y vergonzosas causas de lo vivido, las élites culturales, en su gran mayoría descendientes (o asimiladas) de la oligarquía que estableció las relaciones de dominación y exclusión, todavía influyen en el “control” de calidad de los ´productos culturales que circulan en nuestro país, y se sienten incómodos ante esta historia que los involucra por sus orígenes sociales; o porque es un tema de “hombres” (la violencia política)abordada por una mujer, además provinciana, no inscrita en los círculos de mandarines limeños, que controlan e l “lugar” de la enunciación.

Probablemente la explicación está en la suma de estas partes.

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