“Favor con favor se paga”

Recientemente el presidente Ollanta Humala entregó una condecoración a su homólogo mexicano Enrique Peña Nieto, con la orden militar Francisco Bolognesi, en grado de Gran Cruz; así como con la orden Gran Almirante Grau, en grado Gran Cruz.

Se sabe que estas distinciones se entregan a civiles peruanos o extranjeros que destaquen por servicios prestados en beneficio de la Marina de Guerra del Perú y a través del gobierno por acciones excepcionales.

Por ello, resulta realmente indignante que estas condecoraciones sean entregadas a personajes involucrados en graves denuncias, como la presunta comisión de delitos contra la nación mexicana y por actos de corrupción que incluyen el manejo de financiamiento ilícito para la compra de más de cinco millones de votos, la adquisición de inmuebles de elevado costo y la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Ahora debemos preguntarnos: ¿Cuál ha sido el fondo de esta condecoración? ¿Será esta una devolución al galardón recibido el 18 de julio del 2014 en la nación mexicana?

Recordemos que los secretarios de Defensa Nacional y la Marina de México entregaron similar reconocimiento a nuestro mandatario: Mérito Militar y la Distinción Naval, en reconocimiento a su desempeño para impulsar el desarrollo de las Fuerzas armadas de Perú.

Así como es necesaria la existencia de un procedimiento transparente, ético y moral, para el otorgamiento de reconocimientos y condecoraciones, debe ser necesario que quienes son designados a recibirlos, sean personas idóneas para este galardón, por ser este una distinción a nombre de toda la nación y no a título personal.

La “gran transformación” que se difunde debe estar acorde con las acciones ejecutadas a la fecha por el actual gobierno de turno, ya que ello exige responsabilidad y transparencia, destacando los valores y principios que nos ayuden a construir una sociedad mejor a nivel nacional e internacional, pero sobre todo destacar el buen ejercicio de tareas destacadas.

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