Fantasmas de la ópera bufa

José Chlimper, secretario general del partido fujimorista Fuerza Popular, aparece en televisión con una “aclaración”: no es cierto que en la campaña electoral de Keiko Fujimori haya habido aportantes fantasmas. “Habrán cambiado de opinión. Quién sabe por qué”, explica con la sangre fría digna de José Chlimper.

Es una falacia redonda. Numerosos “aportantes” han declarado que no entregaron ni un céntimo. Para aportar los miles de soles y de dólares que les atribuyeron no necesitaban respaldar una opinión, sino cambiar de bolsillo. Son personas de humilde condición que viven en casas modestísimas. Sus ingresos no dan para contribuciones tan jugosas como Fuerza Popular les asigna.

Típicas son las declaraciones de Niczer Romero Villalobos, un “aportante” de la región San Martín:

“Temo por mi vida. No saben el daño que me han hecho. Nunca he aportado a la señora Keiko Fujimori porque sencillamente no tengo dinero. Vivo de mi trabajo como cocinero desde hace muchos años y con las justas gano para mantener a mi familia”.

Lo que ocurre es que han querido disfrazar de aportes  de donantes dineros de origen sospechoso, que pudieron servir para financiar la campaña electoral y, de paso, lavar dinero proveniente del narcotráfico.

Hay que arrojar luz sobre esas fortunas oscuras. Precisamente por eso el fiscal José Domingo Pérez Gómez había citado a Keiko Fujimori, pero ella se resiste a la comparecencia o la posterga.      

Las maniobras dilatorias del fujimorismo defienden no solo a Keiko Fujimori, sino también a Joaquín Ramírez, el exsecretario general de Fuerza Popular, que abandonó el cargo cuando se confirmó que estaba siendo investigado por la DEA por lavado de activos, delito en que también está comprendida la cabecilla fujimorista.

La señora Keiko y José Chlimper han tramado hace meses el escándalo que debía entregarles la Fiscalía de la Nación, el Tribunal Constitucional y, la perla de la corona, la vacancia del presidente Pedro Pablo Kuczynski. Sin querer, PPK precipitó con sus mentiras esa caída.

En estos momentos cunde el pánico en los cuarteles del fujimorato. Corre el rumor de que si el presidente es vacado, los dos vicepresidentes renunciarían. El presidente del Congreso asumiría entonces la presidencia, con la condición de convocar inmediatas elecciones. No se sabe si habría un arca de Noé para salvar al fujimorismo del diluvio.