Es urgente una historia integral de América Latina

Taibo, un periodista mexicano que estuvo en la feria, pero a quien la gran prensa no le prestó la atención que merece.

La tentación a impedir que esta región se vuelva en un continente real y un solo país está clavada en el pasado, dice Paco Ignacio Taibo.

Paco Ignacio Taibo 2, prolífico escritor, periodista, autor de las más completas biografías del Che Guevara y de Pancho Villa, nos visitó, invitado por la FIL Lima 2017. Conversamos sobre historia, narrativa, periodismo y literatura.

Paco Ignacio Taibo 2

Paco Ignacio Taibo 2

—¿Cómo definiría usted a la historia de América Latina?
—Como el libro de historia que todavía no se escribe. Si algo ha caracterizado a América Latina es la fragmentación post colonial. No podemos encontrar una historia de la independencia integral que vaya desde Hidalgo y termine con José Martí, que recorra a Bolívar a San Martín y a Sucre, que revise la independencia como un fenómeno múltiple de una riqueza endiablada. Si no es así se nos presenta como historias nacionales fragmentarias. En el Perú y en el altiplano latinoamericano más o menos se conectan las historias de Venezuela, Colombia, pero se desconectan de la historia de Uruguay, de la última de las independencias, de la cubana, y desde luego de la primera, la mexicana y la centroamericana. Esta tentación a impedir que América Latina se vuelva en un continente real y un solo país, está clavada en el pasado.

Cómo es posible que la izquierda no haya lanzado programáticamente, a lo largo y ancho de toda América Latina, la idea de abolición de fronteras, libre tránsito, parlamento hispano parlante, de la América hispana, quizá más difícil, luego armarlo con Brasil, pero en principio de la América hispana.

El gran periodista argentino Rodolfo Walsh.

El gran periodista argentino Rodolfo Walsh.

—En una de las charlas de La Brigada para Leer en Libertad, decía: “El testimonio, la crónica, el registro de la historia política, de la lucha social es literatura. De la mejor, de la que cuenta realidades, se hace con la palabra, no con el análisis ideológico”.
—Me interesa mucho la vertiente del periodismo narrativo que creció en América Latina en los años sesenta; era una manera interesante de contar cómo con las armas del periodismo, sumadas a las de la literatura se construía una nueva narrativa. Creo que tiene mucha influencia ahí y muy positiva, la crónica impulsada por Cuba después de la Revolución, y en particular el premio de Testimonio de Casa de las Américas.

En la búsqueda de estos materiales, y en el trabajo televisivo, escribí además una nota biográfica de veinte páginas sobre Walsh para una edición uruguaya de conmemoración de Rodolfo; me “tropecé” con Guillermo Thorndike en Perú, que es –a mi gusto— uno de los mejores periodistas narrativos, del periodismo literario, sobre todo le tengo un aprecio inmenso a su obra El Caso Banchero. Thorndike me parece una de las piedras angulares del Nuevo Periodismo Latinoamericano.

He seguido muy de cerca a Roque Dalton, en su manera de hacer biografía, en sus historias de El Salvador, en el Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador, que me parecen trabajos monumentales, mayores, muy mayores.

Y creo que hay una veta, que los que hacemos periodismo y pensamos que el periodismo es un arte mayor literario, deberíamos buscar, precisar, aprender, vincular: Literatura de la realidad inmediata, que sería el periodismo narrativo, que usando instrumentos del periodismo te permite de alguna manera profundizar. También consagro mi tiempo a la novela policiaca, que me parece otra de las literaturas de reflejo de la realidad, el neo policiaco latinoamericano.

—Esta literatura testimonial donde tú incluyes lo escrito por el Che Guevara ¿ha bajado de intensidad en las últimas décadas?
—Creo que sigue estando ahí, lo que pasa es que se han generado procesos de aislamiento, la desaparición de los grandes focos de irradiación editoriales que eran Argentina, Cuba y México, su absorción por las transnacionales españolas, la eterna crisis cubana del papel ha generado aislamiento y hay que colaborar a romper ese aislamiento.

—En su libro Los Tigres de Malasia hay una provocadora y atractiva mezcla de historia, fantasía, aventura…
—La mezcla exacta que más me gusta como lector, la novela fantástica-política de aventuras en el siglo XIX. El antiimperialismo con los holandeses. Es pura pasión, desenfado. Me tomó mucho tiempo pensándolo, muy poco escribiéndolo, fue acumulativo. Esta empezó a los cinco años cuando me leí completo a Sandokán. Voy a escribir otra así.

Hacer una nueva novela de aventuras es peripecia y mucha información histórica. Así como en los finales de los años setentas, creía firmemente en el neo policiaco como una puerta de ruptura contra las literaturas de salón. Creo que hay un espacio grande para una cosa que podría llamarse la nueva novela de aventuras, y que, si la vamos a generar, lo vamos a hacer desde América Latina.

Resalta “El caso Banchero de Guillermo Thorndike”.

Resalta “El caso Banchero de Guillermo Thorndike”.

Resalta “El caso Banchero de Guillermo Thorndike”.

Brigada para Leer en Libertad
Es una “escuela masiva de narrativa” con talleres, charlas y/o debates presenciales sobre crónicas, historia, literatura, historia político-social, con escritores, periodistas de todo el mundo a los que se puede acceder vía Internet. Asimismo, produce ferias de libros.

“Queremos hacer continuos mecanismos de recomendación; por ejemplo, si te interesa la literatura bélica qué libros tienes que leer. Bueno, tenemos nuestra lista y los comentamos: Al otro lado del río y entre los árboles de Ernest Hemingway Sin novedad en el frente de Erich María Remarque, ¡Abajo las armas! de la baronesa von Suttner, Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo. Es un trabajo con una carga política inmensa, no somos inocentes, creemos en el fomento de la lectura porque genera ciudadanos críticos, no nos importa mayormente que sean más cultos por sí mismos, sino más cultos para cambiar el mundo”, destaca Taibo.

Reacciones