Es un error creer que en una hora vamos a evaluar la calidad

Alumnos estudiantes universitarios en salón de clases aula

La educación es el medio que tiene el Estado para construir la sociedad del mañana, por ello tiene una responsabilidad que no debe descuidar y formar así una sociedad inclusiva, solidaria, creativa, de respeto, sin violencia, creadora, científica, que repudie y reprenda la corrupción, conocedora de sus derechos y respetuosa de sus deberes, etc.

El Estado debe garantizar los medios y metodologías que garanticen su calidad, cobertura y financiamiento. Más aún, porque el Perú es un país donde aún hay muchas carencias y enormes brechas sociales.

Tres elementos son fundamentales en la educación: Primero, el financiamiento. Los acuerdos nacionales e internacionales establecen una asignación del 6% del PBI. Pero debemos garantizar que estos recursos sirvan realmente para la educación, con salarios dignos y capacitación para los docentes, suplementación alimenticia donde se necesite, pago de la deuda social, implementación de laboratorios, bibliotecas, salas informáticas e infraestructura. Es fundamental cautelar que estos recursos no sean vistos como fuente de negocios por constructoras, editoriales u otros.

En segundo lugar están las políticas públicas que deben garantizar una educación integral y de calidad y junto a ello las herramientas necesarias para concretar funcionalmente estas tareas.

El tercer elemento es la piedra angular de este sistema. Me refiero a los maestros; los que han sido maltratados por un Estado que privilegió la corrupción y que no fue capaz de entender el rol fundamental que estos tienen para modelar individualmente la mente de nuestros hijos y con ello desarrollar la patria en todos los rincones del país.

Sus salarios, hasta 1975, equivalían a unos 9500 soles, bajaron con los desastrosos gobiernos de Belaunde y García, y desde Fujimori y quienes le sucedieron, quedaron sin reivindicación real hasta nuestros días, inclusive a pesar del crecimiento económico reciente.

A su fuerza sindical se la ha reprimido, sancionado y postergado. En un acto injusto el gobierno de García ideó un primer mecanismo de evaluación, cuyos fines fueron desacreditar “jalando” a los maestros y buscar su división, tarea que han logrado, pero que no se consolida, −veamos la fuerza de la huelga reciente−.

Quizá porque olvidan que, a diferencia de otros trabajadores, estos son profesionales, instruidos, con capacidad para organizar, comunicar, trabajar en equipo, y, en la historia reciente, buscando reivindicar sus derechos se han preparado y fogueado en la lucha.

Las evaluaciones tiene que ser profesionales a fin de garantizar transparencia.

Las evaluaciones tiene que ser profesionales a fin de garantizar transparencia.

Quiero referirme a la evaluación por desempeño y quiero empezar con cuatro premisas: 1) las evaluaciones son buenas, pero deben servir para detectar problemas y falencias, las que deben ser superadas; 2) que las materias impartidas no cambian substancialmente de año a año y que por más que un profesor esté en el último nivel o recién ingrese al sistema educativo va a enseñar el mismo contenido; 3) que los profesores son evaluados permanentemente; como todo profesional en la universidad, donde se decanta un buen número y en la docencia se les evalúa para ingresar, ser nombrado, ascender, pasar a otra área, ser nombrado director y permanentemente en otros aspectos; y 4) ladefensa de la estabilidad laboral y el derecho al trabajo.

Por esto creo firmemente que la “Evaluación por Desempeño para la permanencia en el cargo”, es decir con despido, es un grave error funcional, metodológico y sistémico. Primero porque el desempeño debiera evaluar los resultados en un espacio de tiempo determinado (trimestral, semestral, anual), y los resultados deben medir el cambio de condición (que sirve para Evaluación por Resultados), ejemplo: comprensión lectora y matemáticas (prueba PISA), de otras materias como historia, geografía, ciencia, o el número de ingresantes a las universidades, participación en concursos nacionales e internacionales, actividades deportivas o juegos florales (la educación es integral).

Pero pensar que en una hora, subjetivamente, vamos a evaluar la calidad del docente, es un grave error. El peor de todos, puede en una hora aparecer como el mejor.

En segundo lugar: una mala calificación puede causar que el profesor pierda el trabajo, y que ya no pueda ejercer la docencia ¿el título que le dio la universidad? La prensa nos dice que hay que despedir a los malos profesores (de hecho hay mecanismos de despido). Pero, imagínese que cada cierto tiempo se evalúa por una hora el desempeño de médicos, abogados, técnicos, ingenieros, serenos, obreros y se declara un resultado que termina con el despido y el impedimento para ejercer la profesión. Algo anda mal en el entender del ministerio y es un nefasto precedente para otros profesionales y técnicos.

Es imprescindible repensar la educación, revisar la política educativa y su ejecución. Al Ministerio de Educación le falta algo fundamental: más profesionales preparados para educar, que conozcan la problemática del aula y la propia como trabajadores en la educación, que tengan la experiencia en el Perú profundo y cercano.

El próximo ministro y sus principales asesores ojalá sean profesores de escuela, quizá de esta forma estemos contribuyendo a acortar la brecha entre el Estado y la ciudadanía en el Perú.