En Miraflores

Plaza 2 de Mayo, avenida Nicolás de Piérola, Plaza San Martín y esporádicamente Palacio de Justicia. Preconcentración: Campo de Marte. Se trata de la enésima marcha y por la misma ruta… no contemos más. El centro de Lima es el enclave reducido donde miles de peruanos limitan su ira a lo que disponga siempre el Ministerio del Interior.

Para la dirigencia de las centrales sindicales y demás organizaciones sociales el parque Kennedy y el óvalo Larco son completamente ajenos a la protesta del pueblo. Se tiene la idea que la masa solo se podrá concentrar en Miraflores para triunfos deportivos, protestas de venezolanos, solidaridad con Francia y ocasionalmente medioambientalistas y defensores de animales.

El centro de Lima concentra a los tres poderes del Estado y por ende, sus arterias son la expresión “oficial” del poder político. Sin embargo, es una nueva generación la que se concentra en Miraflores para enrumbar hacia el centro de Lima, demostrando que la ciudad es mucho más grande de lo que uno cree y que ello hace necesario llevar la protesta a otros barrios.

El estupor de turistas, mochileros y vecinos del tradicional distrito de clase media consolidada demuestra que no están dispuestos a llenarse de pueblo y protesta. Esto corresponde a los rezagos de una visión colonial que piensa en la existencia de un espacio público (el centro de Lima) y espacios privados (distritos tradicionales)

Los medios de comunicación se limitan a cubrir la protesta en el centro, prefieren no mencionar las incidencias de la marcha contra el indulto a Fujimori en distritos tradicionales. Para la prensa, Miraflores es ajena a todo lo que le pasa al Perú.