El túnel del tiempo

La furia fujimorista para traerse abajo al Fiscal de la Nación Pablo Sánchez resulta incontenible hasta el momento. Pretenden inhabilitarlo para consumar la venganza contra quien acusó a Vladimiro Montesinos y propicia ahora mismo la investigación bajo la ley de crimen organizado y lavado de activos de los jerarcas de Fuerza Popular.

Bastante primitivos para manejar sus odios, no se les ocurre nada mejor, apenas reabierto el caso de Joaquín Ramírez, secretario general hasta las revelaciones que saltaron en la campaña electoral, que aducir que “luchan contra la corrupción”.

Como rehúsan mirarse al espejo, la carga la dirigen contra el Fiscal por no acusar hasta el momento a las empresas consorciadas con Odebrecht. Todo el país conoce que el proceso está en su fase inicial, siendo la estrategia a desarrollar, un asunto que compete a los fueros del Ministerio Público.

La desesperación de Fuerza Popular para evitar que los investiguen, los lleva a poner en el blanco al Tribunal Constitucional y al propio presidente de la República. En su afán de copar el TC, sabiendo que su candidato a presidente no suma más de dos votos, intentan traerse abajo a cuatro de sus integrantes.

Usan decisiones autónomas del colegiado, sobre el caso El Frontón, como pretexto. Viven empeñados en una campaña para evitar que se cumpla una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el sentido de que el Poder Judicial juzgue la matanza.

En el caso de los penales, desvían interesadamente el fondo del asunto, frente al que la justicia peruana debe finalmente emitir una sentencia. Saben que el bombardeo y demolición del pabellón que encerraba a más de 200 presos y la posterior ejecución de varios sobrevivientes, fue un acto de barbarie, que nos avergüenza ante el mundo.

Para la ideología autoritaria, las instituciones democráticas no les conviene. Simplemente deben controlarlas, puesto que su independencia, tarde o temprano, juzgará sus delitos.

El país enfrenta el insolente reto de las fuerzas de la corrupción. Los parlamentarios de la cleptocracia de los noventa, pretenden retrotraernos a un pasado que la sociedad creía superado.