El silencio del presidente de la república

Cada vez crece más el descrédito del fujimorismo por sus irracionales actitudes autoritarias frente a las instituciones democráticas del Perú. Ahora nada menos busca, con argumentos de baja estofa, destituir al Fiscal de la Nación y controlar el Tribunal Constitucional, cesando a 4 jueces.

Hasta qué punto es peligrosa esta actitud autoritaria y lumpen de Keiko y sus congresistas, que el Presidente de la Corte Suprema, como representante del Poder Judicial del Perú, ha tenido que salir y exigir públicamente al Poder Legislativo que actúe con “sensatez y cordura”.

En contraste con esta actitud del Poder Judicial, el Poder Ejecutivo mantiene un silencio inexplicable.

El presidente Kuczynski está mudo, a pesar que la prensa advierte sobre un “golpe parlamentario” con la destitución del Fiscal de la Nación, para impedir la investigación de Keiko y su socio Joaquín Ramírez, por lavado de activos procedentes del narcotráfico. Y con la remoción de 4 jueces del Tribunal Constitucional que serían reemplazados por jueces allegados que legitimarían la violación de la Constitución por la dictadura parlamentaria que ejerce hoy Fuerza Popular.

El silencio del Presidente Kuczynski se puede explicar diciendo que él es tan candoroso que no tiene conciencia que después de este golpe se viene su vacancia. Y que tampoco se ha dado cuenta que, entre el año 2000 y el 2016, 9 presidentes en América Latina han sido destituidos por los Parlamentos. En el año 2000, Perú inició esta racha con Fujimori, luego siguieron los Presidentes de Argentina (2001), Bolivia (2003) Ecuador (2005), Honduras (2009), El Salvador (2012), Paraguay (2012), Guatemala (2015) y Brasil (2016).

Otra forma de explicar el silencio de PPK es que este tiene miedo de luchar contra la corrupción. Esto sí sería grave, porque haría surgir la sospecha de que podría estar envuelto en alguna operación corrupta de Odebrecht. Esto hace aún mayor la necesidad de que PPK despeje toda sospecha saliendo a defender la democracia que lo ha llevado al poder, en vez de guardar un silencio que puede hacerlo sospechoso de corrupción.

Nicolás Maquiavelo dice que para gobernar un Jefe de Estado debe ser “amado y temido, pero si no puede hacer ambas cosas, es preferible que sea temido”. PPK no es amado porque hasta ahora ha probado ser un tecnócrata alejado del pueblo. Sin embargo, ahora que tiene en su ventaja un voto de no confianza del Congreso, puede ser temido y debe salir a defender la democracia que lo hizo Presidente y no traicionarla. Porque si lo hace con su silencio, tendrá a las calles en su contra y su vacancia muy cercana.

¡Salga Señor Presidente a defender la democracia! Hágalo antes que el apoyo que usted tiene de la gente honesta del Perú se disuelva y se convierta usted en otro Presidente fallido de la América Latina.