El pueblo movilizado contra la impunidad y la corrupción

El tema de las denuncias de corrupción seguirá en la escena política durante el presente año, pero corremos el peligro de que se establezca un pacto de impunidad entre el Gobierno y el nuevo fujimorismo.

La calle se está calentando lentamente. La última marcha fue importante, pero aún no es suficiente. Se requiere de una mayor respuesta popular. En breve llegará el papa Francisco al Perú y su visita será utilizada por el Gobierno para tranquilizar el clima social y político.

La Jornada Nacional de Lucha del 11 de enero del movimiento sindical y popular, de las fuerzas políticas democráticas y de la izquierda, será una buena oportunidad para dar un paso firme en la unidad contra la derecha neoliberal y la alianza corrupta del Apra y el fujimorismo. El principal problema es que no basta expresar indignación frente al indulto, sino que se hace necesario presentar una alternativa que sea concreta y viable en el corto y mediano plazo. El pedido de una asamblea constituyente y nuevas elecciones es probablemente lo adecuado, pero requiere de una mejor correlación de fuerzas que nos permita avanzar en esa dirección.

Ahora, la derecha está buscando superar sus diferencias para resolver el tema de las denuncias de corrupción. El Gobierno es débil y si bien ha logrado un reacomodo importante de los grupos de poder, aún es pronto para saber si estos cambios serán viables y le permitirán gobernar. El nuevo gabinete demostrará hasta dónde ha llegado el sometimiento del actual Gobierno frente al fujimorismo.

La izquierda, que llegó al Congreso como la segunda fuerza electoral, gracias al apoyo de un importe sector popular, no supo fortalecer este respaldo político. La división de la bancada del Frente Amplio se realizó por motivos que el ciudadano corriente no entiende; luego, dicha división se ha traducido en ataques, insultos y votaciones diferenciadas. Ni el apoyo a la vacancia ni el retiro de la votación son gestos que la ciudadanía haya entendido suficientemente.

Es necesario priorizar la acción unitaria que ayude a reencontrar a la izquierda con la sociedad peruana y no hundir las aspiraciones del pueblo que quiere el cambio del modelo neoliberal, para que el Estado peruano recupere su papel transformador y generar empleo con derechos, educación y salud de calidad, mayores inversiones en infraestructura, etc.