¡El Presidente está desnudo!

Pedro Pablo Kucynski

¡El Presidente está desnudo! gritaron en la calle. Nadie entendía qué pasaba. Hasta hoy, nadie entiende qué hace el Presidente o dónde está el Presidente. PPK se ha convertido en el problema que, hoy en día, fragmenta al país.

Una vieja leyenda, nos narra sobre la naturaleza del poder y los verdaderos depositarios del poder. La estafa del traje invisible, puso en ridículo a un tirano que, creyendo en la mentira de su círculo cercano, se presenta ante la comunidad, totalmente desnudo. El grito de un niño, que se atrevió a decir la verdad, liberó a su pueblo y le regresó el poder a quienes verdaderamente lo poseen.

Eso ocurre hoy con PPK, quien ha decidido dejar de ser Presidente del Perú para entregarse en cuerpo y alma a quienes personifican uno de los lastres más detestables de nuestra historia republicana: el fujimorismo. Bajo un pacto infame y despreciable se salvó de ser vacado por incapacidad moral. Y es así como PPK se desnudó ante la impunidad.

Hay fuegos que con agua no se apagan. El indulto a Alberto Fujimori ha sacado a más de 50 mil peruanos a las calles en Lima y el resto del país. Ya van cuatro movilizaciones y todas cada vez más fuertes y sostenibles. Se anuncia una jornada nacional de lucha para el 11 de enero, así como el nacimiento del Comando Nacional Unitario, en el que confluyen diversos sectores de la sociedad civil, que comparten consignas como la renuncia de PPK, hasta la exigencia de una nueva Constitución.

El Gobierno y sus nuevos aliados, han empezado fuertemente a emplear todas las herramientas a la mano, para llevar a cabo su gran campaña de “reconciliación”. Quieren imponer su voluntad y reescribir la historia a través de la fuerza del dinero. ¿Para qué ofrecer 30 millones de soles a las víctimas y familiares de víctimas, si ya el Estado les demostró que ningún compromiso con ellos es importante?

Un sistema que no concibe los valores humanos como pilares de la sociedad, asume al capital como el eje de su propia conciencia. El Gobierno de PPK y sus aliados, son hijos de ese sistema instaurado-por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos- hace 27 años, y que dio pie a la instauración de la corrupción sistemática, aquella que convirtió a la salud, la educación, los recursos, la fuerza de trabajo, la cultura, y nuestra propia conciencia en piezas de intercambio comercial.

PPK ha entregado al país, al segundo fujimorato y esa es la otra cara del indulto: el desmantelamiento completo del Estado y de los pocos derechos ciudadanos conseguidos, sumado a ello -con el soporte del fujiaprismo- los negociazos y faenones seguirán siendo pagados a través del asalto a los bolsillos de la gente y todo para seguir llenando las arcas de este nuevo enemigo político que hoy, se ha reconfigurado con Alberto Fujimori libre y con el empresariado más corrupto del país.

Son tiempos de organización y frente a ello tenemos delante un desafío de largo aliento: abrir un nuevo camino, una epopeya ciudadana encabezada por los explotados, los despojados, los despreciados y olvidados por este puñado de empresarios y de la vieja estirpe política, a quienes hoy, las calles empiezan a quitarles el sueño. PPK aún no se ha dado cuenta, que está desnudo.