El precio de Barata

Un cúmulo de vidas y problemas nacionales depende de la audiencia convocada para hoy por el fiscal Richard Concepción Carhuancho para ver si se excluye o no a Jorge Barata, jefe de la organización Odebrecht en el Perú, en el juicio sobre la carretera Interoceánica.

Barata tiene la llave maestra de los casos de corrupción en que están comprendidos varios expresidentes del Perú, a los que he catalogado como la generación podrida. Los cargos abarcan también al presidente Pedro Pablo Kuczynski, a Keiko Fujimori y a la exalcaldesa Susana Villarán.

Las coimas entregadas a personajes políticos peruanos fueron confirmadas por Marcelo Odebrecht, en el interrogatorio de fiscales peruanos al que respondió el 9 de noviembre en su prisión de Curitiba, Brasil.

Ciertamente, la persona más polémica entre los acusados es Keiko Fujimori, por su manejo del partido Fuerza Popular, que tiene una bancada aplastante en el Congreso. No solo ella está involucrada en el escándalo, sino también el que fue su estrecho colaborador y financista, Joaquín Ramírez, cuyo papel está siendo investigado por la DEA.

En el acta no autorizada del interrogatorio, que Gustavo Gorriti elaboró con el concurso de fuentes serias, se lee:

“Las versiones coinciden en que Odebrecht no afirmó conocer a Keiko Fujimori ni haber participado operativamente en la entrega de dinero para su campaña. Solo sostuvo haber ordenado que se le diera 500 mil dólares más allá de lo ya entregado a esta para la campaña de 2011. El encargado de llevar a cabo esa orden fue el ubicuo Jorge Barata.

“Entonces: ¿Le dio o no le dio? Marcelo Odebrecht sostiene que sí le dio, que ordenó aportar con medio millón de dólares por encima de lo entregado a la campaña de Keiko Fujimori el 2011. ¿La conoce personalmente? No. ¿Le pagó? afirma que sí. ¿Quién sabe los detalles? Por lo menos, Jorge Barata”.

Barata era el hombre de confianza de Marcelo Odebrecht. Era su brazo derecho en el Perú. No era solo un funcionario administrativo. Era también un asesor político, y en una ocasión, según contó Odebrecht, consideró que estaba bien apoyar a Humala, sin descartar el aporte a Keiko, quién podía ganar las elecciones.

La policía de dos países, Perú y Brasil, debería proteger a este empresario que tiene las llaves de un reino.