El poco uso de la tecnología en Mypes peruanas

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El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), así como la Internet como principal herramienta de nuestra era, dejó de ser una exclusividad de las grandes marcas y de quienes más recursos poseen. Son pocos los lugares del país donde no se use un celular inteligente o no exista alguna cabina de Internet.

Las bondades de las TIC así como la cuota de innovación, se vienen constituyendo como ejes importantes a tomar en cuenta, en los planes de negocios y en la conformación de nuevas empresas. A nivel regional el mercado empresarial de Argentina, Brasil y Chile encabezan la lista de mayor uso de herramientas tecnológicas que emplean sus pequeñas, medianas y grandes empresas para aumentar sus niveles de ventas y su conectividad local, regional y global.

En ese contexto, el 99.6% del mercado empresarial en el Perú corresponde a las micro y pequeñas empresas, según las últimas cifras del INEI (marzo 2017). Si entramos en detalle, diríamos que existen en total un millón 713,272 empresas en todo el territorio nacional, entre las mipyme y grandes compañías. De ese número, el 96.2% (un millón 648,167 empresas) está integrado por las microempresas, constituyendo además el 5.6% de las ventas. Y las grandes compañías, que representan el 0.4% del total (6,853) y son las responsables del 79.3% de las ventas.

Esa diferencia en los volúmenes de ventas, responde a múltiples factores: externos, internos, niveles de productividad, innovación, gustos, tendencias, tamaño de la empresa, marketing, público dirigido, el mercado al que se apunta y uno de esos factores es, indiscutiblemente, el uso de la tecnología.

A través del tiempo la tecnología ha ayudado a quitar barreras para realizar negocios, mejorar procesos pero también elevó los niveles de competitividad empresarial. Al ser una herramienta ilimitada, el ritmo de su avance obliga a que el comercio tradicional sea superado por el comercio digital. Países con economías globalizantes como los Estados Unidos, Israel, China, Japón e India son quienes más uso de las TIC e innovaciones tecnológicas han aplicado y aplican a su mercado empresarial.

En el Perú, particularmente, el uso de estas herramientas es aún muy limitado. Depende ello, las características particulares de nuestra economía, la elevada informalidad, la nula capacitación que se le brinda a las mypes, la injusticia tributaria y los pocos recursos estatales que se destinan a la investigación, a la ciencia y a la tecnología.

Sin embargo hoy por hoy, la implementación de las TIC (correo electrónico, comercio electrónico, aplicaciones móviles, webs, banca online, cursos, celulares, computadoras, y una ilimitada gama de software y hardware) ya no es un lujo, o una cara inversión; sino una necesidad fundamental que permite a las pequeñas empresas-en particular- estar a la vanguardia de los procesos competitivos tanto en el mercado nacional como internacional.

Pero ¿cómo lograr ello en el mundo microempresarial peruano? Las mypes peruanas poseen cualidades análogas a las caras de una misma moneda. Por un lado, se caracterizan por su amplia variedad, por su dinamismo y por ser pujantes, pero también tienen altos índices de informalidad, desorden y baja productividad. Donde tan solo 2 de cada 10 mypes hacen uso de alguna herramienta tecnológica (principalmente correo electrónico y página web).

Si el Estado generara las condiciones para fortalecer la estabilidad, creación y competitividad de las mypes nacionales a través de la reducción de la carga tributaria (justicia fiscal), implementación de cursos de capacitación, reducción de trabas burocráticas para su formalización, créditos bancarios con cómodas cuotas de intereses, así como la priorización de la producción nacional de calidad en lugar de la foránea; se vería a largo plazo, cambios sustantivos.

Miles de microempresas no perciben los beneficios de la formalidad y muchas veces la consideran una trampa del sistema que beneficia a las grandes empresas. Ello se explica, por las incobrables multas que la SUNAT no se empeña en cobrar a transnacionales como Telefónica, Claro o Lan, pero que sin embargo no dudan en cerrar la bodega de algún barrio, si se retrasa en el pago de su contribución de impuestos mensual.

El 93% de nuestras mypes percibe que el uso de la tecnología es un gasto y opta por prescindir de su uso. Limitándose a una amplia gama de herramientas que les ayudaría en: elevar sus ventas, reducir costos, conectarse con otras pymes, aumentar su mercado de venta, nuevas oportunidades comerciales, mejora el acceso a la información, mejora la gestión administrativa interna de la mype, aumenta la transparencia con el sector público y privado, facilita acuerdos comerciales y más.

El Estado en su conjunto, juega un rol importante en su apuesta por fortalecer el esfuerzo individual y colectivo de las mypes con miras también a formalizar la actividad laboral de quienes laboran en ellas en un contexto de estancamiento económico. La apuesta estatal por las mypes debe ser una inversión y no un gasto.