El pavo mentiroso

Martín Vizcarra - Pedro Pablo Kuczynski - Mercedes Aráoz

1)  La primera desgracia que el indulto le trae al Perú es otra deuda. La defensa de Fujimori está pidiendo la nulidad del proceso en virtud del cual el dictador ha estado en la cárcel.

Si lo consiguen, pedirán una reparación civil que obligará al Estado a pagar una cuantiosa indemnización por los 12 años que “injustamente” el terrorista japonés ha penado en la DIROES.

Vale decir que no solo va a eludir el pago de sus cuantiosos robos sino que además terminaremos debiéndole.

2)  La segunda consecuencia es un desprestigio generalizado de nuestro país. El Perú ha sido portada de diversos medios internacionales, y no para bien. La prensa extranjera resalta el hecho de que el presidente peruano se salvara de una vacancia, y todo conduce a la conclusión de que hubo un inmoral intercambio de favores.

Se señala que en vista de que está probado el pago millonario de Odebrecht a la empresa de Kuczynski, el indulto ha provenido de un acuerdo entre maleantes.

3)   El endurecimiento de las leyes contra la corrupción acordado en Alemania contó, al parecer, con la experiencia peruana como un episodio inaceptable, propio tan solo de países gobernados por bufones y corruptos.

4)   El indulto otorgado por el presidente peruano ha puesto en duda la próxima visita del Papa a nuestro país. Fuentes bien informadas señalaban que Francisco se había sentido ofendido por esta jugada en la que pareciera que se le está usando.

El disgusto del pontífice había comenzado cuando el mandatario peruano lo visitara hace poco con el propósito claro de solicitarle su apoyo para la liberación de Fujimori, algo que ya estaba planeando y que reiteradamente negaba.

Kuczynski, que se ha pasado la vida operando lobbies de moralidad dudosa,  no parece ser un buen lector pues ignora que tanto la teología de la liberación como las encíclicas de los últimos papas son llamados progresistas que condenan al capitalismo como un “excremento del demonio”. El presidente peruano se chocó con roca pues suponía que su encuentro con Francisco iba a ser un intercambio de estampitas.

5)   En el Perú,  muy pocos o casi nadie cree en los pronunciamientos del presidente y la mayoría habría deseado su vacancia. Muchos se han sentido decepcionados por el comportamiento de los congresistas que se retiraron del hemiciclo y le evitaron el castigo moral que merecía y merece.

6)   El país es sacudido por marchas como las ha habido muy pocas veces en la historia.

Se exige la nulidad el indulto, y esto es posible. Tiene antecedentes muy cercanos como en el 2009, cuando Alan García se lo otorgó al empresario mafioso José Enrique Crousillat López. Tres meses después esa medida fue revocada.

7) En las marchas, hay una inmensa presencia juvenil.

La lucha se ha convertido en una cruzada moral en la que todos están convencidos de que los gobernantes de hoy ya no diferencian entre el bien y el mal, y que habría que cambiar de Constitución y de sistema.

8)   En circunstancias tan temibles, se supondría que el presidente estuviera aprovechando la lección y aprendiendo a decir la verdad, pero no es así. Sigue mintiendo. Acaba de anunciar un gabinete de reconciliación nacional. A ello, responden los que marchan:

“No queremos un gabinete nuevo. Queremos un nuevo Presidente.”

9)   En reciente artículo, comparaba yo la situación del Presidente con la suerte de un pavo que se salvó de ser sacrificado gracias a que el cocinero se bebió unos tragos con él. Terminaba el texto con unas frases que ahora resultan premonitorias:

“Es posible que PPK firme con mano temblorosa el indulto del carnicero Fujimori, y ensamble un gabinete de ancha base fujimorista. Será el mayor de sus errores. A cada concesión que haga, vendrá una nueva demanda. Y terminará, en la próxima Navidad o antes, como el pavo que recibe su última copa en estas fiestas.”