El parque de las tinieblas

Parque de Las Leyendas

Nuevamente debemos cuestionar a los funcionarios, pues esta vez pretenden entregar las concesiones de juegos y ventas de comida a personas y empresas que no cumplen con los requisitos establecidos en las bases del proceso de selección.

Así, se han visto favorecidos siete postores que no tienen la experiencia requerida para haber obtenido el más alto puntaje que les ha otorgado el comité evaluador, pues según una consulta realizada a la SUNAT estos se han registrado e iniciado sus actividades en un lapso de tiempo que no llega a los más de 10 años que señalan las bases para obtener esa calificación.

De hecho, si no se les hubiese asignado estos puntos no ganaban sus respectivas concesiones. Un octavo postor ha resultado ganador aun cuando mantiene deudas con la institución y a pesar de que las bases prohíben expresamente que un moroso pueda siquiera participar. ¿Quién los favorece? ¿Qué acciones ha emprendido el Órgano de Control Interno, que ya ha sido comunicado sobre esta situación?

Ya en febrero de este año se tuvo que anular un anterior proceso de concesiones porque se hallaron una serie de irregularidades que hacían insostenible el proceso, pues permitieron que se presenten propuestas fuera del plazo establecido en el cronograma y se calificaron sin notario público. La propia administración tuvo que reconocer que se cometieron “vicios insubsanables”. Hoy tenemos nuevos cuestionamientos absolutamente fundamentados. ¿Por qué no se ha anulado esta vez?

Pero los malos manejos en el Parque de Las Leyendas no son recientes. A inicios del 2015, mientras Patricia Juárez -por aquel entonces principal vocera del municipio- engañaba a los limeños diciendo que la comuna estaba en quiebra, la administración adquiría dos lujosas camionetas pick up Navara valorizadas en más de 200 mil soles. Los funcionarios del parque justificaron la compra con un argumento poco creíble: los vehículos servirían para transportar alimentos y animales. Sin embargo, un día después de realizada la adquisición, una de las camionetas fue transferida de manera irregular para uso del propio alcalde Castañeda.

Más grave aún fue que durante el 2015, por primera vez en la historia del parque, este presentara un déficit en sus finanzas. Un hecho sumamente extraño si tenemos en cuenta que el Parque de Las Leyendas es el lugar más visitado, no solo de Lima sino del Perú, por encima de Machu Picchu inclusive. De manera absurda, los funcionarios municipales pretendieron justificar la situación señalando que esto se debía a que había disminuido la cantidad de visitantes. Lo cierto es que se llegó a demostrar que la plata producto de la boletería desapareció, al punto que no se pudo documentar el dinero de 107 días.

El desfalco fue de tal magnitud que se dejó de comprar alimentos para los animales, pues no había para pagar a los proveedores; incluso hay informes internos que dan cuenta de sacrificios de algunas especies para alimentar a los leones y tigres y de que el personal tuvo que pescar en la laguna del parque para dar de comer a los pingüinos y lobos marinos. Como el sol no se puede tapar con un dedo, son varios los exfuncionarios que se encuentran procesados en el Ministerio Público mientras que el otrora director tiene orden de captura, pues está prófugo de la justicia.

Como si eso fuera poco, a mediados del 2016 se realizó un concierto con ocasión del aniversario de una conocida radio local. El acuerdo fue que el 70% de lo recaudado en las boleterías quedaba para el privado en tanto que el 30% quedaba para el parque. ¿Por qué no fue 60/40 o 50/50? Yo no sé. ¿Qué estudio se realizó para determinar esto? Sepa usted. Lo cierto es que ese día más de 77 mil soles fueron entregados al productor de este concierto privado mientras que alrededor de 33 mil soles quedaron para el parque. ¡Negocio redondo! Para el privado, obviamente.

No es casual que el precio de las entradas al parque haya tenido que ser duplicado, seguramente para tratar de sopesar los malos manejos económicos de la institución. Lo que también se duplicó fue el sueldo de los altos funcionarios a pesar de que varios de ellos incumplían los requisitos siquiera para ejercer su cargo.

En eso ha degenerado el Parque de Las Leyendas. Lejos de los días donde tantas generaciones iban gustosamente a visitarlo, se ha convertido en un lugar oscuro, repleto de pésimos funcionarios que tendrán que responder por estas irregularidades, malos manejos y casos de corrupción.

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