El modelo asiático

Lee Kuan Yew, considerado el padre fundador de Singapur, fue un pionero del modelo de desarrollo asiático que combina las funciones del Estado y el mercado. Su muerte reciente ofrece una buena ocasión para reflexionar sobre este tema.

Adecuándose a la situación de un país con una población pequeña y sin recursos naturales, su opción fue un modelo de “ciudad mundial” que utiliza al mundo como fuente de capital, tecnología y mercados, donde las empresas extranjeras constituyen el motor del crecimiento y la población mundial, el mercado. Singapur, en tanto, aporta su ubicación geográfica y sus capacidades.

En este modelo, que se diferencia del socialismo de Estado y también del capitalismo de libre mercado, el Estado juega un papel principal no solo en la creación del marco general de desarrollo sino que también, en ocasiones, tiene una intervención directa en el mismo.

En Singapur, aunque la mayoría de las empresas manufactureras son privadas y de propiedad extranjera, el Estado ha desempeñado un papel importante en determinadas industrias y en servicios como la banca y el transporte. En 2012, la revista británica The Economist lo reconoció por dar inicio a lo que llamó “capitalismo dirigido por el Estado”.

Hay importantes variantes de este capitalismo de Estado: Singapur se basó en empresas extranjeras para llevar a cabo su revolución industrial; Japón y Corea del Sur construyeron sus propias industrias nacionales, dando participación al final a empresas privadas líderes en el mundo que fueron atraídas por una fuerte asistencia estatal; Malasia es un híbrido de empresas estatales y privadas.

Se afirma que China se inspiró en Singapur. Después de la visita de Deng Xiao Ping a la ciudad-estado en 1978, comenzó el cambio del antiguo modelo chino, que a través de varias metamorfosis es ahora un modelo único e híbrido en evolución, una combinación confusa y compleja de empresas estatales y privadas, pero siempre con un papel decisivo del Estado.

Los países que ahora defienden la economía de libre mercado crecieron sobre la base del capitalismo de Estado. Pero después de haber ayudado a sus empresas a crecer hasta convertirse en gigantes, hoy quieren impedir que otros países adopten esas mismas medidas.

El modelo asiático es cuestionado por intentos de deslegitimar el papel del Estado en la economía, como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), en el que se limita el espacio político estatal para establecer normas en materia de inversión, contratación pública y servicios clave como finanzas y telecomunicaciones.

* Director ejecutivo del Centro del Sur.