El ministro negacionista

Se le llama negacionista a aquellos individuos que, sin importar cuánta evidencia ponga uno sobre la mesa, no están dispuestos a cambiar la forma cómo entienden el mundo. Los ambientalistas en todo el mundo los conocemos, son los que se niegan a aceptar que el cambio climático ya está aquí y tenemos que tomar acciones pronto antes que los impactos del mismo nos destruyan. ¡Lo que nunca habíamos visto era a un negacionista como ministro del ambiente!

En su último artículo el ministro presenta la propuesta de que el país, como parte de su compromiso hacia la COP 21, reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero en 31% el 2030. Se trata de un objetivo loable y que los ambientalistas compartimos. Pero lo que no nos dice es cómo lo vamos a lograr. El Ministro ha insistido, en varios documentos y declaraciones, que su ministerio ha sido fortalecido. ¿Cómo puede afirmar eso si el año pasado se aprobó un paquetazo ambiental (Ley 30230) que reduce la capacidad del Ministerio para establecer los Límites Máximos Permisibles de elementos contaminantes, limita la capacidad de poner multas al órgano de fiscalización, etc.?

Uno de los temas más preocupantes de su último artículo se refiere al Ordenamiento Territorial. El ministro dice “el ambientalismo responsable y sensato no comparte propuestas –como la de Tierra y Libertad– de una Ley de Ordenamiento Territorial que “establezca con toda claridad en dónde sí y en dónde no, y con qué características se puede hacer qué tipo de minería”. Poder definir dónde se pueden hacer qué actividades es fundamental, más aún en un país donde tenemos ecosistemas únicos y sensibles. El ordenamiento territorial, al igual que la zonificación urbana, permite planificar los distintos usos del territorio. Si es necesario preservar una cuenca de agua para garantizar el acceso de la poblaciones río abajo, pues no se puede hacer minería en esa zona; lo mismo pasa con agricultura de productos orgánicos. Al igual que en una ciudad no se puede poner una fábrica al lado de una zona residencial, también debemos ordenar el territorio. ¿O acaso debemos permitir una gran mina a tajo abierto frente a Machu Picchu?

El no haber tenido en cuenta esto es lo que ha provocado grandes conflictos en el país, como Bagua, Tía María, Pichanaki, Cañaris, etc. No entender esto es ser un negacionista.

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