El Ku Klux Klan vs los gorgojos

Para nadie es un secreto que Pedro Pablo Kuczynski le debe la elección a la presidencia de la República al voto antifujimorista y a la expectativa que generó su condición de economista con amplia experiencia en el sector público, como la esperanza principal que nos llevaría a la reactivación económica del país. Sin embargo, todo quedó en la posibilidad de conseguirlo. Ha pasado un año y no ha sucedido nada. La economía sigue paralizada y la población percibe que no hay ningún liderazgo y que estamos ante un “presidente fantasma” que ha dejado las riendas de la nación a un premier (Fernando Zavala) sin cintura política y rodeado de círculos económicos depredadores que han provocado un enfrentamiento interno entre los fundadores del partido y la “mancha blanca” que ha copado los más importantes cargos de la gestión pública.

Tanta es la división y encono en el partido de gobierno que la “mancha blanca”, donde se encuentran Fernando Zavala (presidente del Consejo de Ministros), Mercedes Aráoz (segunda vicepresidenta de la República), Fiorella Molinelli, (titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social), Susana de la Puente (banquera, inversionista y embajadora de Perú en el Reino Unido), entre otros, ha tildado a los fundadores de PPK con el despectivo nombre de “gorgojos”.

Al otro lado de la torta gubernamental se encuentran el congresista Gilbert Violeta (presidente del partido PPK), José Labán (asesor en el Ministerio de la Producción), Jorge Villacorta (secretario de organización del partido PPK), y otros, que no se ha quedado callados ante tremendo calificativo. Los “gorgojos” acusan que quienes están gobernando el Perú son del grupo del “Ku Klux Klan” con Zavala a la cabeza.

A juzgar por el panorama político, Kuczynski no tiene rumbo, ha perdido la brújula y se nota a leguas que siente animadversión por la política. En los únicos en los que confía es un grupo de tecnócratas, sin ninguna experiencia política y que lo están llevando al descalabro gubernamental.

Si PPK decide seguir gobernando con el Ku Klux Klan —como lo ha manifestado el secretario de organización de su partido, Jorge Villacorta—, cavará su propia tumba y la vacancia presidencial ya no sería una posibilidad, sino una realidad concreta.

Urge, pues, que haya un cambio ministerial. Zavala ya no se sostiene en el premierato. Y si tanto camote le tiene debería dejarlo solo como ministro de Economía.

Otro detalle, señor Presidente. Con los “gorgojos” que le ayudaron a llegar a la presidencia no debería ser tan malagradecido. Debería convocarlos como sus operadores políticos para que puedan ayudarlo a apagar los conflictos sociales que se le avecinan.

Paralelamente, tendrá que hacer reformas, aunque tenga que pisar callos. Para esto deberá lanzar una agresiva política anticorrupción, reformando el Poder Judicial, la política tributaria y laboral. Claro que de paso tiene que reformar la salud y la educación del país que están por los suelos. Estas medidas le proporcionarán el aire y el respaldo popular para revertir con éxito la difícil situación en la que se encuentra.

De otro lado, si sigue con el Ku Klux Klan, el lobby seguirá siendo su estandarte y la vacancia presidencial su destino. Al mismo tiempo, si se deja comer por los “gorgojos” la corrupción será la que campee en su gobierno.

De lo contrario, otro quinquenio perdido está en marcha o quizá algo más fatalista para el país, pero que no se descarta, un adelanto de elecciones podría estar a la vista.