El inicio del mestizaje cultural

Libro La Gastronomía en Potosí y Charcas siglos XVIII, XIX y XX, están los escritos del padre Acosta

En el libro que estamos comentando, La Gastronomía en Potosí y Charcas siglos XVIII, XIX y XX, están los escritos del padre Acosta, quien prolijamente relata lo que se llevó y lo que encontró en América (Las Indias). Y nos demuestra que los españoles encontraron a su llegada en varias ciudades árboles frutales, verduras, tubérculos, menestras y otros alimentos, así como animales diversos que nunca habían visto.

Los conquistadores trajeron rápidamente sus productos agrícolas a esta parte del mundo para que se cultivaran en el Virreinato, según señala el padre Acosta: “Casi cuanto se produce en España hay allá y en partes aventajado; y en otras no tal: trigo cebada, hortaliza y verdura de todas las suertes, como son lechugas, berzas, rábanos, cebollas, ajos, perejil, nabos, zanahorias, berenjenas, escarolas, acelgas, espinacas, garbanzos, habas , lentejas…”

Añade: “De árboles los que más generalmente se han dado allá y con más abundancia son naranjos, limas y cidras y frutos de este linaje.” Y, prosigue sobre cómo ellos encontraron una variedad increíble de diversos productos agrícolas, muchos de ellos asumidos, casi inmediatamente, como alimentos importantes en su dieta y es así que comenzó lo que los historiadores han denominado el mestizaje cultural en la vida cotidiana, marcada –en este caso- por la cocina.

Lo mismo sucedió con los animales. Ellos encuentran una variedad amplísima de animales de costa, sierra y selva y que fueron conociendo y relatando en sus diarios o en sus apuntes para sus libros posteriores. En el caso del libro en mención, vemos que tiene diversidad de datos, recopilados tanto por el padre Acosta, como por Bernabé Cobo y otros viajeros.

En sucesivos artículos hemos comentado cómo se ha ido produciendo este encuentro cultural entre españoles e indios. De los libros que he leído este es el que aborda la gastronomía de manera integral, ubicándola por fin en el lugar que se merece.

Y, lo digo así, pues durante años tanto en las postrimerías de la Colonia como en toda la República no hay análisis a fondo interesantes sobre gastronomía, como sí lo hay en este caso concreto. Es por ello que leeré cada libro de recetas publicado por la investigadora y analizaré y haré un estudio comparativo de los contenidos e influencias. Con algunas coincido, desde ya, y con otras no.