El gabinete no importa

Claudia Cooper

El Ministerio de Economía presentó un balance del año 2017. Se espera un crecimiento del 4%, si la crisis política se resuelve razonablemente. Reconoció limitaciones en la ejecución de la inversión pública, pero habría retomado ritmo, principalmente por el impulso de los gobiernos regionales y locales. Críticos como el exministro Segura señalan que tendría que crecer al 15% para retomar las cifras del 2016.Ha criticado duramente al exministro Thorne, por errores en el sobre ajuste fiscal, las medidas tributarias que no funcionaron, por abandonar el programa de diversificación productiva y tener malos resultados a pesar de existir recursos para ejecutar y una coyuntura favorable.

La ministra actual ha hecho algunas autocríticas, pero ciertamente tiene un balance positivo. Ha señalado que la prioridad es la estabilidad fiscal, por lo que se está manejando juiciosamente el gasto corriente público, y una vez completado el impulso fiscal de la reconstrucción y proyectos de infraestructura, el déficit debe reducirse. Resaltó las cifras en azul de la inversión privada, luego de años negativos, a pesar del escándalo Lava Jato. Se dinamizará el mecanismo de alianzas público –privadas, para que esta tendencia se consolide.

La autocrítica fue por la ejecución de la inversión pública y, sobre todo, por la recaudación tributaria que es la más baja en 15 años (12.9% del PBI).Se ha planteado fiscalizar medianas empresas, sin dejar de hacer seguimiento a las grandes. Pero no se ha puesto suficiente énfasis al problema de la evasión y elusión tributaria que genera elevados costos al país, y que está asociado a transnacionales y grandes empresas en paraísos fiscales. Lamentablemente, su política de repatriación de capitales no ha funcionado y ha llegado la cuarta parte de lo previsto (alrededor de 1,000 millones de soles).

Ratificó medidas anunciadas semanas atrás (diario Gestión, 23/11/17): reforma tributaria (eliminar mala utilización del RES y RUR, reducir exoneraciones, simplificación), agilización de la inversión privada (APPs, facilitar expropiación de terrenos, impulsar concesiones con reforma de proinversión), mejora de la competitividad (potenciamiento del Consejo Nacional de la Competitividad), cambio del SNIP, reformas en el sistema financiero. Varias de ellas se incluyen en el paquete de medidas solicitado por la Premier al Congreso, antes de la crisis política.

BUENA SUERTE EN EL FRENTE EXTERNO
El entorno externo está mejorando. Las proyecciones y el crecimiento de empleo en los Estados Unidos, y Europa tiene las mejores cifras en los últimos años, mientras que no se espera una reducción del crecimiento chino. Es bueno para las exportaciones por una mayor demanda de nuestros productos, que además se benefician en el caso de los minerales por un aumento del precio (cobre, por ejemplo, en su mayor nivel en casi 4 años). El efecto de factores externos sobre una economía abierta y pequeña, son conocidos. Hay un espacio favorable para la recuperación de la inversión privada ligada a sectores extractivos. Por ello, se están dando medidas de flexibilización ambiental, como es el caso del reciente Reglamento de protección ambiental para las actividades de exploración minera.

CRISIS POLÍTICA
Como bien ha señalado la ministra, la crisis política no termina. Le ha dado más importancia a Lava Jato, y espera que la crisis de la vacancia se resuelva adecuadamente. El tema es que la situación no parece de fácil salida. Para empezar, las dificultades en la conformación de nuevo gabinete. Los partidos que salvaron a PPK de la vacancia, no quieren quemarse. Inclusive Fuerza Popular ha hecho un llamado a que sus militantes no acepten convocatoria. El indulto complicó cualquier gabinete de unidad nacional. La reconciliación es con un sector del fujimorismo, que tampoco necesariamente formará parte del gabinete. Solo les queda rezar para que las protestas no continúen sistemáticas y que la llegada del Papa cree un ambiente de, por lo menos, tregua. Hay que ganar tiempo, después habrá circo (el mundial de fútbol).

Aquí nuevamente depende de las decisiones de los actores. Si se prioriza la lucha solo contra el indulto y no la vacancia, PPK tendrá algo de oxígeno, aunque maltrecho y con total pérdida de credibilidad, los poderes fácticos tratarán de sostenerlo lo que se pueda. Si la lucha es contra el indulto y por la vacancia, más difícil y menos tiempo para mantenerse (aún sin nuevas mociones de vacancia en el Congreso). Allí juegan la carta del primer vicepresidente, si acepta sucederlo.

El mantener a la Premier en el “nuevo gabinete”, la liquidará políticamente en corto plazo. Solo queda como recambio el primer vice. Si la crisis política se agudiza (nuevas acciones o declaraciones desafortunadas del gobierno y creciente movilización popular), nuevamente aparece como posibilidad que asuma el presidente del Congreso, como manda la Constitución. Es decir, el peor escenario que los que se abstuvieron en la votación por la vacancia querían evitar. Solo que ahora está libre el mayor responsable del proceso de los noventa.

EL GABINETE NO IMPORTA
Como han señalado ideólogos de la “reconciliación”, el gabinete no importa, sino el modelo. No interesa qué ministros estén, importan las políticas que ahora tendrán apoyo en el Congreso. Para empezar, las que solicitó para delegación de facultades la aún Premier. Hay que promover inversión privada, las APPs, los bonos, flexibilización laboral, reducción de estándares ambientales, eliminación de lo que queda del Estado en la economía. Profundizar el modelo, no importa que haya estado a la base de la corrupción que abarca múltiples sectores al más alto nivel público y privado.

Si se opta por ese camino, terminará el país de dividirse, y no nos recuperaremos de la crisis, a pesar del entorno externo favorable. Las fuerzas alternativas no solo deben pelear contra el indulto y por la vacancia, sino por el cambio del modelo y nueva Constitución.