El fujimorismo reniega del terrorismo pero ejerció el terrorismo de Estado

Alberto Fujimori - mensaje a la nación disolver el congreso

UNO
El fujimorismo es un peligro para la democracia y para el estado de derecho en el Perú. Esto no es algo nuevo: siempre lo fue.

Fue el fujimorismo el que dio un golpe de Estado y mantuvo, por casi un decenio, una dictadura represiva y sangrienta en el país.

El fujimorismo reniega del terrorismo pero ejerció el terrorismo de Estado. Asesinó, torturó, desapareció, descuartizó, esterilizó ciudadanos y ciudadanas peruanos. Tuvo un comando paramilitar de aniquilamiento. Utilizó el poder y la fuerza para violar los derechos humanos. Saqueó y destruyó el país.

DOS
El fujimorismo perdió las elecciones dos veces y ahora está buscando tomar el poder vacando al presidente Kuczynski. Quieren hacer lo mismo que le hicieron a Dilma en el Brasil. Pero si en el Brasil, Dilma peleó con todas las armas democráticas para evitar la vacancia, el Perú tiene en PPK a un presidente que, por su inoperancia y su mediocridad política, parece estar buscando que alguien le quite de encima un trabajo para el que no está preparado y parece detestar. No quiere gobernar y no puede ser más elocuente al respecto. Y lo peor de todo es que no parece molestarle que sea el fujimorismo el que lo bote.

A Dilma finalmente la vacaron sin tener pruebas reales de su corrupción. Hasta tuvo un desagravio público y las disculpas oficiales de la red O’Globo por difundir una información falsa sobre ella. ¿Alguien puede creer que sea difícil encontrar una prueba de corrupción en alguien que ha sido un lobbista profesional toda su vida, fue el Primer Ministro del prófugo expresidente Alejandro Toledo, y huyó del Perú dentro de una maletera en 1968 por el escándalo de la página 11?

Miren lo que le dijo Eliane Karp.

Miren lo que dijo el jueves el conchudo de Alan García.

TRES
El fujimorismo tiene una estrategia para conseguir su objetivo de que PPK no pase del 2019. Sus voceros declaran todos los días sobre la “incapacidad mental” del presidente. No obstante, vacarlo será difícil con el fallo del TC contra la ley antitránsfuga que mermaría el número de su bancada y su capacidad de obtener una mayoría para lograr sus fines. Por eso se opone radicalmente a esa ley. Dicen que la van a acatar pero que seguidamente harán otra porque, señalan, “lo pide el pueblo”. No están solos. El APRA los apoya. Y Marco Arana, increíblemente, también está en contra del fallo del TC. Todo sea por el poder.

CUATRO
El fujimorismo aún no vaca a PPK pero ya impone su voluntad y marca la agenda política: por las buenas o por las malas. Esta se mueve en varios frentes:

1) acelerar el indulto ilegal a Fujimori, 2) hacerle la vida imposible al gobierno censurándole ministros (y lo peor de todo es que son ministros perfectamente censurables) y también funcionarios que signifiquen una amenaza contra su camino al poder o contra su narrativa distorsionada de lo que es la memoria. Ante todo esta matonería, la reacción de PPK es de película de horror: primero pone la mellija derecha, recibe un buen golpe, y enseguida procede a poner la izquierda, un perfecto desastre de presidente, 3) el fujimorismo miente abiertamente y se aprovecha de todo lo que tenga a la mano para imponer su narrativa distorsionada del terrorismo que también ejerció. El tuit de la congresista Beteta que acompaña este texto y el reciente cambio autoritario del nombre de la sala Gustavo Mohme en el Congreso por “Héroes de la democracia” —nombre que nos impone el mismo partido político que secuestró a la democracia— son dos acciones que apuntan en la misma dirección: el fujimorismo quiere reinventar la historia desfigurándola y borrando todas sus huellas del crimen.

Quieren imponer otra historia, su historia. En ella Fujimori está preso de manera injusta (por eso “merece” el indulto) y no es culpable de los crímenes que se le probaron y por los que fue condenado. En esta lavada de cerebro que quieren imponer a la fuerza está colaborando mucha gente (muchos de los cuales también colaboraron con la dictadura).

CINCO
Al fujimorismo de ahora le pretendieron lavar la cara en las últimas elecciones presentándolo como un partido renovado y democrático, de “centro”. Lo hizo un grupo de politólogos e intelectuales que hasta ahora no le han pedido disculpas a los peruanos.

Este monstruo creció también por ustedes.

Nunca lo olviden.

Tuit de Karina Beteta Rubin

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