El fujimorismo en la Comisión de Trabajo

En una columna anterior, planteamos un primer balance del manejo de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social (CTSS), concluyendo en el carácter discreto e infructuoso de la última legislatura. Ahora proponemos una aproximación al papel del fujimorismo, la fuerza política mayoritaria en el Congreso y en la CTSS. Y en esa medida, corresponsable de la performance de la Comisión.

Volviendo a los datos concretos. Por su condición de mayoría parlamentaria, es la bancada con mayor número de proyectos ingresados a la CTSS. De las 147 iniciativas de ley registradas en el último periodo, el 30% le corresponden a FP, frente al 20% del FA y 18% de Acción Popular. Estadística para tomar con pinzas, considerando que cantidad no supone calidad; tampoco pertinencia.

Destaca que apenas un tercio (15 de 44) de los proyectos ingresados por FP, tengan como autores a congresistas miembros de la Comisión. Y de este grupo, que la congresista Milagros Salazar (con cinco iniciativas, todas sobre el sector salud) resulte la más “productiva” de su bancada.

Caso aparte son las materias abordadas. FP reproduce una práctica (no exclusiva del fujimorismo) orientada a legislar a favor de grupos específicos. Una suerte de corporativismo de la labor parlamentaria. Así, los congresistas fujimoristas presentaron proyectos exclusivos para: canillitas (Becerril), mototaxistas (Tubino), artistas (Petrozzi), bomberos (Salazar), padres de hijos prematuros (Letona), policías y militares (Yika), trabajadores acuícolas (Ramírez), portuarios (Alcalá), deportistas (Chihuán), personas con discapacidad (Galván) y un largo etcétera, en temas tan variados como seguridad social, jornadas laborales, empleo público o intereses por devengados laborales, entre otros.

¿Dónde quedó, en ese sentido, el ofrecimiento electoral de FP de “expedir una nueva Ley General de Trabajo, que consolide la legislación laboral en un solo cuerpo normativo” (Plan de Gobierno 2016, p. 47)? La mayoría fujimorista en el Congreso se desgañitó casi exclusivamente en interpelar y censurar ministros, pudiendo encarar con seriedad y consecuencia una promesa electoral respaldada –hay que decirlo– por un sector importante de ciudadanos, en su mayoría trabajadores.

El único “logro” que consiguió FP en la CTSS, fue aprobar la Ley que incorporó al régimen privado (D. Leg. 728) a los trabajadores CAS de EsSalud. El proyecto –iniciativa del congresista Segundo Tapia (FP)–, fue respaldada entusiastamente por su colega de profesión, Hernando Cevallos (FA), a la sazón médico y presidente de la Comisión.

La actuación de FP en la CTSS no extraña ni sorprende. Desde sus orígenes, el fujimorismo se ha caracterizado por su ADN antilaboral, surgido de la reforma flexibilizadora que heredamos de los años 1990.

Esta impronta no ha cambiado con el tiempo. En el periodo anterior, fue en esta Comisión –presidida por Martha Chávez– donde se aprobó la (posteriormente derogada) Ley Pulpin. En la legislatura que ahora acaba, el record de asistencia fujimorista a la CTSS (el 25% de las sesiones se cancelaron por falta de quorum), expresa de manera elocuente el nivel de prioridad que le brinda esta bancada a la agenda laboral.

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