El Frente Amplio, el huevo y la gallina

Es un lugar muy común, preguntarse si primero fue el huevo o la gallina. Es un círculo vicioso, puesto que la gallina pone el huevo, pero a su vez nace de un huevo. ¿Cuál fue primero? La respuesta conocida es que este dilema no tiene solución.

Filósofos y científicos se han ocupado de eso, entre ellos el gran astrónomo Stephen Hawking, investigador de los huecos negros y del espacio temporal. Partiendo de la teoría de la evolución, explicó Hawking que, en algún momento, se produjo el paso del dinosaurio maniraptor a la moderna gallus gallus domesticus. El huevo del gallosaurio, por modificación genética, dio origen a la primera gallina, y luego ésta, siguió poniendo huevos.

En el Frente Amplio existe hoy un problema parecido. Unos dicen que si el partido “Tierra y Libertad” no hubiera cambiado de nombre a “Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad” y no hubiese realizado elecciones primarias abiertas, no se hubieran conseguido los resultados que dieron a Verónika Mendoza el tercer lugar, en las elecciones presidenciales, y el segundo lugar a la representación parlamentaria.

Otros dicen que si no hubiese sido por el carisma y la capacidad de convocatoria de Verónika, así como por la participación de activistas independientes y de otras fuerzas políticas, el Frente Amplio no hubiera conseguido el 18.74 % del total de los votos, en la primera vuelta del 10 de abril de 2016.

Como con el huevo y la gallina, científicamente hablando, efectivamente el registro electoral de Tierra y Libertad y las elecciones primarias en las que fue escogida Verónika Mendoza fueron la condición, sin la cual no se hubiera conseguido el resultado electoral que se consiguió. Pero eso es científicamente hablando.

Sin embargo, en política las cosas son diferentes. Políticamente, el huevo no podría decirle a la gallina “sin mí no eres nada”, ni la gallina podría responderle “tú eres un simple vientre de alquiler, puedo conseguir otro”.

En política, humanamente hablando, ambos sectores tienen que ponerse de acuerdo y ceder mutuamente, de tal manera que demuestren al pueblo peruano que son capaces de gobernar el país. Es obvio que no serán capaces de ello, si no pueden gobernarse a sí mismos.

Todos los militantes, activistas simpatizantes, amigos y demás interesados en el FA, tienen que lograr el congreso, juntos, y encontrar procesos de consenso para crecer, como frente o como partido.

Deben discutir ampliamente, en plenarias y asambleas, los temas que están a la orden del día, empezando por la identificación ideológica y filosófica, por el programa y los principios organizativos. Si no, se quedarán como la aporía del huevo y la gallina, y dejarán en esa condición la posibilidad de una nueva sociedad en el Perú.

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