El dolor de doña Peta

La siguieron, a bordo de camionetas y autos, como en la película “Rápidos y furiosos”. La prensa buscaba a doña Peta. Buscaba primicias sin importar lo que en ese momento podía sentir la madre de un Guerrero. Trataron de acorralarla como si fuera una presa a quien cazar. Ella estaba en la Videna. Había faltado a la primera comunión de su nieta y a un evento infaltable del estadio Matute. Pensaba en su hijo, pensaba en la FIFA.

Ese mismo día, 8 de diciembre, en que la FIFA oficializó el castigo de un año a su hijo, en el estadio Matute se recordaba un año más de la muerte de su hermano “Caíco” Gonzales Ganoza. Aquella mujer fuerte tenía que soportar doble dolor: la pérdida de su hermano y la sanción a su hijo menor. Era lógico pensar que sus ánimos no iban a ser los mejores, pero esto no valía para la prensa “agresiva”. Ellos buscaban el mejor ángulo, la mejor foto. Todo era válido. Querían tener sus declaraciones y no la consiguieron. La señora fuerte y valiente, que casi siempre habla con la prensa, esta vez dijo que no.

Doña Peta siempre ha demostrado la misma fortaleza que Paolo. Al parecer, fue ella, quien le enseñó a su hijo la garra con la que juega y la acentuó con el apellido del padre ausente a veces. A doña Peta le debemos al goleador fenomenal, pero en estos tiempos, hay que dejarla tranquila. La señora fortaleza, la señora garra, la cariñosa con el Guerrerito bien portado y militar con el Guerrerito que se quiera pasar de palomilla, está en tiempos difíciles y en fechas claves. Pero estoy segura que saldrá adelante. Estamos contigo, doña Peta.