El dedo en la llaga

El dedo en la llaga

“A proposito de AdrianzÉn, ‘Misoginia, homofobia y fascismo’”, es el título original de este texto que toca un tema de gran actualidad y relievancia para la democracia.

Alberto Adrianzén en su columna del 29 de marzo ha puesto el dedo en la llaga. Hay en el Peru una veta misógina, homofóbica y fascista. Lo interesante es que por fin lo dice alguien que no es de la comunidad LGBT, lo que quiere decir que el tema ha salido a la calle de los confines de la lucha por la igualdad de derechos iniciada en 1982 por el MHOL. La primera salida a la calle ha sido la marcha por la igualdad que tuvo lugar en abril del 2014 cuando la sociedad civil amplia se pronunció. Es posible que la sociedad no haya reparado que en esa marcha estaban creando un frente juvenil antifascista. Los fascistas de ahora no son gerontocráticos sino jóvenes, seguidores seguramente de Fujimori, Sendero, el APRA en alguna de sus canteras, y todos con inspiración religiosa, sea católica o evangélica.

La expresion del fascismo de hoy no es solo el inveterado anticomunismo sino la poca presencia del liberalismo en el Perú que queda aplastado por las posiciones de extrema derecha más “neoliberales” (Hayek y la teoría de la escogencia racional) que liberales en el sentido clásico (el bien común, el sentimiento moral). Así. Mario Vargas por ejemplo, está a la izquierda de la derecha peruana ignorante e intolerante expresada en el alanismo y el fujimorismo, el Opus Dei y las iglesias, catolicas y otras.

La interrogante es dónde están los liberales peruanos y por qué no tienen peso en la política nacional. Da la sensación desde lejos que les pasó igual que a sus compañeros de ruta, antagónicos clásicos, los socialistas. Se los ha comido la ideología neoliberal y con ella ha surgido con fuerza la veta fascista, intolerante, peruana, que se recuerda bien de los años 30 y los 50, cuando las simpatías fascistas en los 30 y el militarismo delirante en los 50, logró que se persiguiera a apro-comunistas.

En la época la vida homosexual se llevaba en la clandestinidad y nadie presumía de luchar por la igualdad de derechos, que seguramente le habría costado la vida.

Para recordar, en 1986 el MHOL logró que el Ministerio de Salud creara una oficina de prevencion de SIDA. El segundo paso fue el diseño de una campaña televisiva de prevención para la cual se obtuvo un financiamiento de dos millones de dólares de la OMS con la Union Europea. Esto habría evitado en alguna medida el surgimiento rápido de la infección. Se interpuso la Comision de Salud de la Iglesia católica a través del Dr Cantella, epidemiólogo de prestigio.

Él publicó un folleto que se llamaba “La Peste Rosa” argumentando equivocadamente que se trataba de algo de maricas y que en ese caso, bien muertos. La única prevencion era no juntarse con un marica. Con eso se acabó la campaña de prevención y miles de jóvenes hombres y mujeres se contagiaron innecesariamente. Nosotros, desde el MHOL, comenzamos en ese momento una campaña que decía “El prejuicio mata”.

También para recordar están los numerosos intentos de pasar una ley u ordenanza municipal, segun sea el caso, donde se diga explícitamente que no se discrimina por orientacion sexual. Javier Diez Canseco debe haber presentado al menos unas cuatro iniciativas en este terreno, una por gobierno. De existir tal ley u ordenanza se podría abrir juicios por discrimación a todos los que lo hacen todos los días en los medios de comunicación y al sacerdote aquel defensor de los derechos humanos que pronunció el adjetivo calificativo sustantivado “maricones”. Si ese señor defendiera los derechos humanos, lo habría usado como sustantivo y con respeto, que toma valor estar en minoría y de eso se trata la defensa de los derechos humanos, la defensa de la diversidad. Siempre se espera más de un jesuita.

El Perú ha pasado por dos rondas de discusiones sobre leyes de unión civil, la de Julio Castro Gómez en los años 90 y veinte años después la actual promovida por Carlos Bruce. Dice Martha Chávez del fujimorismo, en un tono amenazante del fascio: “La Unión Civil es un matrimonio gay encubierto”. ¿Qué le sigue? Esa gente no tiene derechos, son subhumanos, están “fuera del plan de Dios”, como los judíos de los años 30. Recordemos el millón de homosexuales muertos en los años del nazismo y las barbaridades cometidas por las democracias europeas en los años 50. La igualdad de derechos LGBT es cosa novedosa aunque se ha venido peleando por esto desde 1864, y con más enfasis desde 1897 cuando el Barón Magnus Hirschfeld en 1897 co-fundó el Comité Científico Humanitario, primer movimiento pro derechos. Desde entonces hay muchos muertos en el camino y mucha iniquidad. La enfermedad de la homofobia es tratable pero la homofobia política no es tratable, es solo derrocable y es expresión de intolerancia política, como lo es el racismo. El nazismo y el estalinismo cometieron atrocidades mientras la muerte civil parece haber sido el destino en otros países.

Siempre es bueno recordar las Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales que el Papa (j) Benedicto XVI, nacido Ratzinger, escribió cuando era cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe y que sigue siendo la posicion de la Iglesia católica, enemiga de los derechos LGBT:

“Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia.”

“En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral. http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual-unions_sp.html.

Lo bueno es que 32 años despues de iniciado el movimiento, por fin la sociedad se ha dado cuenta de lo que está en juego y de lo que estamos hablando cuando decimos igualdad de derechos, gracias a Carlos Bruce. Gracias Beto por recordarnos lo que está en juego.

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