El antifujimorismo es anticrimen

Manuel José Ayulo sostiene que “El antifujimorismo es incapaz de agregar intereses para presentar propuestas coherentes” –El Comercio 18 de enero del 2018- ¿no será, me pregunto, que lo que conocemos como antifujimorismo no es un partido político?

Vamos a ver: yo no soy comunista, pero coincido con mis amigos socialistas que un partido dirigido por Joaquín Ramírez, investigado por narcotráfico y lavado de activos, tiene que ser detenido.

No soy del PPC, pero comparto con algunos de ellos que un partido que tiene doble contabilidad, que compra aportantes fantasmas y los amenaza luego de que dicen la verdad, no es un partido político, es una camorra.

No tengo coincidencia ideológica con el catolicismo, pero estamos en las calles con católicos que creen realmente que matar no solo es un pecado, sino un crimen.

No tengo nada que ver con Acción Popular pero comparto con algunos de ellos, con su secretario de juventudes, por ejemplo, que el indulto negociado para evitar o retrasar que PPK sea juzgado por las leyes peruanas por corrupto, es un insulto.

Cómo tolerar convertir en opción política a un grupo apellidado Fujimori, donde Fujimori es un rosario de defectos sociales: un sujeto felón, mentiroso, cobarde, ladrón, asesino. Cómo te asocias a un grupo que te dice con orgullo: soy fujimorista.

El antifujimorismo tiene aceptación popular: el fujimorismo tiene aceptación popular, la coima también. Yo soy anticoima, como soy, eventualmente, antifujimorista, porque soy antidelincuencia.

Y lo que este politólogo no quiere ver es la propuesta política que cada grupo tiene, -porque hasta yo tengo mi plan de gobierno, aunque no tengo un millón de dólares del lavado de activos para impulsar mi candidatura- y que eventualmente nos reunimos, diversas posturas políticas, en un frente común. No sé a cuento de qué quiere reunirnos a todos en un mismo saco, qué intenciones tiene al hacer un remedo de análisis tan básico: ¿en serio le pagan por escribir estos mamarrachos?