El alza del cobre y su impacto en el Perú

Lingotes de cobre

Hace unos días las secciones económicas de los diarios anunciaban que el precio del cobre había superado la barrera de US$2.90 la libra, que es el nivel más alto registrado desde mediados de 2015. En los últimos días, el cobre ha seguido subiendo y ya se acerca a los US$3.00 la libra.

Si bien no estamos en los niveles que se alcanzaron en el período del súper ciclo de precios –donde el metal rojo llegó a US$4 dólares la libra–, lo cierto es que es una recuperación importante que solo en el último año bordea el 35%.

¿Cómo se explica este importante salto en la cotización del cobre? En primer lugar, y como ya ha venido ocurriendo en las dos últimas décadas, el alza está directamente asociada a los mejores indicadores de la economía china, sobre todo por las perspectivas de crecimiento y la demanda industrial del gigante asiático. Para tener una idea, la demanda de cobre de China, entre el 200 y 2015, aumentó en 136%.

Otro factor a considerar tiene que ver con el hecho que la demanda mundial de cobre aumentaría este año en 1.5%, lo que significa 23,6 millones de toneladas; mientras que por el lado de la producción en mina se prevé una caída, debido a las interrupciones por huelgas y problemas técnicos en varias minas de Indonesia, Chile y Perú en lo que va del año: por ejemplo, dos de las minas que han paralizado por diferentes problemas, La Escondida en Chile y Freeport McMoRan en Indonesia, representan el 10% de la oferta mundial de cobre.

Habrá que observar cuál es el comportamiento de la cotización del cobre en las próximas semanas para tener mayores elementos que permitan confirmar si la tendencia alcista se consolida. Si bien los pronósticos para este año anunciaban una recuperación de la cotización, lo visto en los últimos días supera todas las proyecciones de los analistas.

En este contexto, es probable que se pueda iniciar un nuevo ciclo de recuperación de las inversiones mineras a nivel global, por lo menos en metales de base como el cobre y el zinc. Como se sabe, la evolución de las inversiones en minería está estrechamente relacionada con la evolución de los precios.

Por el momento los inversionistas siguen tomando decisiones con prudencia, pese a que algunas proyecciones hablan de un déficit de 10 millones de toneladas de cobre hacia el 2030. Esta situación anima a especular sobre nuevas inversiones en proyectos, incluidos los que se exploran actualmente en fondos marinos: por ejemplo, ya se anuncia para el 2018 el inicio de un proyecto en el mar de Bismarck, frente a Papúa Nueva Guinea.

Producción mundial de cobre

Costo de producción

Cobre

¿QUÉ IMPACTOS SE PUEDEN PREVER PARA LA ECONOMÍA PERUANA?
Aparte del aumento en valor de las exportaciones mineras (que ya ha comenzado a recuperarse en los últimos meses), no hay que perder de vista que la producción de cobre en el Perú ha venido creciendo de manera sostenida en los últimos años, con la entrada en producción de nuevas operaciones como Las Bambas, Constancia, Antapaccay, Toromocho y ampliaciones como las de Cerro Verde.

Actualmente, el Perú se ubica en el segundo lugar en el ranking mundial de los países productores de cobre y (ver cuadro), es el país que más ha aumentado su producción en los últimos años.

Además, no hay que perder de vista que las minas peruanas de cobre tienen los costos de producción más bajos a nivel mundial. Como se puede apreciar en el siguiente cuadro, los costos de producción de las principales minas productoras de cobre en el Perú, están alrededor de 1 US$/la libra.

Por lo tanto, habrá que seguir observando los efectos de esta recuperación de la cotización del metal rojo en la propia evolución de los proyectos que figuran en la cartera de inversiones mineras, como también en los ingresos de las empresas y del propio Estado peruano. No se puede aceptar que se repitan situaciones en las que el alza de los metales no esté acompañada de una política tributaria que permita que el país obtenga los beneficios que le corresponde por la explotación de recursos no renovables y menos aún que los proyectos se pretendan llevar a cabo sin una adecuada regulación ambiental.