Donde se pone el dedo salta la pus

E n estos momentos, en que, como dijo el ensayista y pensador Manuel González Prada,“donde se pone el dedo salta la pus”, y la ciudadanía va perdiendo la fe en la clase política, el Ministerio Público, puesto a prueba con el caso Odebrecht,y el Poder Judicial tienen la oportunidad de devolver la esperanza al Perú de que la corrupción se combate, que no hay impunidadpara nadie y que los corruptos, tarde o temprano, reciben su castigo.

Por ello es que en los últimos días la defensa de Toledo ha tratado de desacreditar de una u otra forma el trabajo del equipo de los fiscales anticorrupción y de los magistrados que llevan adelante las investigaciones.

Una muestra de ello la dio el jueves el juez Richard Concepción Carhuancho, quien, en un fallo histórico, dictó 18 meses de prisión preventiva para el expresidente Alejandro Toledo por los presuntos delitos de tráfico de influencias y lavado de activos. Gracias a la valentía de este magistrado el exmandatario tiene ahora orden de captura internacional por haber cobrado 20 millones de dólares en sobornos de Odebrechtpara ser favorecida en los proyectos de la Interoceánica Sur.

La decisión del juez se basó en que existe un alto grado de probabilidad de que Toledo, mientras gobernaba, haya sostenido un acuerdo ilícito con funcionarios dela empresa brasileña.

En contraparte, ElianeKarp, ha tratado de desacreditar a jueces y fiscales con mensajes, hasta risibles, de que Keiko Fujimori manipula el sistema judicial peruano, y que eso hace imposible que el ‘Cholo sano y sagrado’ se defienda.

Por su parte, Heriberto Benítez, uno de los abogados del procesado Toledo, refirió que el juez Concepción Carhuancho no brinda las garantías para un adecuado proceso y que por ese motivo le recomienda a su defendido no regresar al Perú para ponerse a derecho.

Con sus declaraciones, Toledo y compañía ensayan deslegitimar el proceso fiscal. Con la recusación al juez torpedean el sistema judicial y el estado de derecho que garantiza la independencia de los poderes. Con la salida que pretenden darle a su caso, estos señores atentan contra la seguridad jurídica y la fortaleza de las instituciones a fin decubrir un robo vergonzoso. No les importa perturbar la confianza de la gente en sus órganos de justicia.

Pero no nos dejemos engañar. La decisión del juez Concepción Carhuancho ha sido sensata, adoptada de manera autónoma e independiente. No han existido irregularidades en el proceso y se ha respetado las posiciones de las partes: la Fiscalía y la defensa del expresidente Toledo.

El fallo del juez ha obedecido al trabajo serio e imparcial de los fiscales, principalmente de Hamilton Castro,a la cabeza. El Ministerio Público actúa con respeto al debido proceso y guarda las reservas del caso que la situación amerita. Lleva a cabo una investigación muy detallada, lo que la hace pausada, inclusive lenta para nosotros que le hemos exigido con anterioridad más prisa para actuar y más ligereza para soltar los nombres de los sospechosos o los “peces gordos”. Pero es que el trabajo de los fiscales debe ser minucioso y sobre todo desapasionado, tal como lo vienen haciendo.

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